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Diálogo abierto

Matías Ola y su sueño de unir al mundo

Un loco que no tiene miedo a las bajas temperaturas. Con 31 años se atreve a nadar en los mares más fríos, sin el tradicional traje de neopreno, con el objetivo de acoplar la paz de los continentes.

Íntimo El nadador que no le teme al frío / Gentileza Matías Ola

Está loco y es muy joven, la energía lo desborda y tiene la fe de lograr la paz en el planeta. Es un trotamundos que jamás pierde los sueños. El tucumano es conocido por nadar en las aguas más frías, desde Rusia hasta el glaciar Perito Moreno, sin traje de neopreno. Soporta los mares helados sin quejarse, todo eso comenzó por llamar la atención. El aventurero hace ruido en el mundo y se codea con los mejores. Matías Ola lleva el mar en su nombre y en el alma.

Sus inicios

Comenzó a nadar muy tarde. A los 21 años, en Tucumán. Hoy tiene 31. Nació en Aguilares, pero creció en un pueblo de Salta. Aprendió con sus hermanas a practicar deporte. Contaba con una gran desventaja: era asmático, lo que le prohibió realizar ejercicio físico como cualquiera. Fue por prescripción médica que le recomendaron natación, pero en donde él vivía no tenía oportunidad de hacerlo. Cuando volvió a Tucumán a raíz de que empezó a estudiar en la universidad, tuvo la oportunidad de comenzar en esta disciplina. “La natación para mí tiene un doble sentido, me permitió sentirme físicamente bien y saludable y por otro lado concretar sueños”, expresó.

Recuerda, con un brillo especial en los ojos, la primera vez que pisó el CENARD en Buenos Aires. El sueño comenzaba a concretarse. Entrenar en una pileta profesional, olímpica, el agua cristalina que no se borra de sus recuerdos. Aprendió, durante esos años, que acceder al deporte desde temprana edad también colabora con la inclusión social, que los jóvenes se alejen de los desvíos que no son favorables en la vida. Matías observa al deporte como el instrumento de formación infantil.

La idea descabellada

Cuando aún era un amateur decidió comenzar a nadar en traje de neopreno porque sentía que en las piscinas no tenía un futuro muy claro. “Descubrí que en el mundo había nadadores de aguas abiertas y que hacían travesías en aguas abiertas. Esto se trata de nados con objetivos solidarios”, narró.

Al introducirse al núcleo de nadadores de travesías en aguas abiertas inició el proyecto “Unir el Mundo”. Trató de encontrar la posibilidad de crear un lazo entre los continentes, nadando.

Existían antecedentes de dos o tres nadadores en el planeta que realizaron aquel mismo proyecto, la condición que Matías leyó que había que seguir, era usar el traje de neopreno. “Yo quería hacer una diferencia. No era un nadador muy conocido en Argentina por lo que si yo armaba un proyecto, éste debía ser interesante para que, al buscar financiación, pudiera lograr la atención de quienes se toparan conmigo”, contó el viajero acuático.

La decisión que tomó para darle color al proyecto fue la de no usar un traje de neopreno. No es posible olvidar que el aventurero comenzó a entrenar con la idea de que uno de los puntos de unión que realizaría entre los continentes, sería nadar desde Siberia (Rusia) hasta Alaska (Estados Unidos). En estos dos puntos, la temperatura del agua, en pleno verano, llega apenas a los 3 grados. Matías se entrenaba en aguas frías, sin traje de neopreno.

La compañera ideal

Jackie Cobell fue quien acompañó a Matías en su idea de Paz y unidad. La inglesa de 60 años, que aún nada y mantiene firme sus energías, cruzó junto al tucumano el estrecho de San Carlos y vincularon las islas de Oeste a Este. Cobell es reconocida por haber nadado en el Canal de la Mancha por casi 29 horas y conseguir el récord mundial a la deportista que más tiempo permaneció en el agua. Lo acompañó brazada a brazada y ambos se unieron en un abrazo inolvidable al terminar el recorrido agradeciendo por la bondad, visión, determinación y fuerza para conducir la proeza.

Matías y Jackie se conocieron en Rusia cuando él fue a nadar el Estrecho de Bering, hace dos años atrás. Ella era una de las nadadoras de invierno que conformaban el grupo de 60 nadadores de 18 países que cruzaron desde Rusia a Estados Unidos. Este equipo, al que había convocado la armada rusa, tenía la particularidad común de nadar sin traje de neopreno. “Cuando nos conocimos hace dos años atrás con Jackie, recuerdo muy bien que lo primero que nos dijimos fue: ´Nosotros tenemos que nadar en Malvinas, juntos´. Al conocerla, nunca podés imaginarte lo que esa mujer había podido hacer”, recordó Ola.

El día 20 de marzo del año pasado, lograron aquel proyecto tan esperado. Detrás de la imagen tierna de abuelita que presenta Jackie Cobell, se esconde la fiereza de una gran nadadora a la que el frío y los años no parecen detenerla. Matías y ella nadaron en Malvinas después de tres días de preparación. “Me sentí muy feliz. Ni ella ni yo vamos a olvidar lo que sentimos al nadar por la Paz, la amistad y al recordar a la gente que murió en una guerra entre nuestros países”, explicó el nadador.

La Experiencia más triste

Conoció infinidad de lugares, pero hay uno que le pareció el más triste de su vida: Malvinas. Confiesa que jamás se sintió con tan poca libertad. No podían expresar la palabra “Malvinas”, tampoco sacar nada en referencia de los colores Argentinos. “Era muy difícil, la experiencia con Jackie fue la de estar muy limitados. Nos hacían sentir como que íbamos a hacer algo para estar en contra de ellos y no era así”, rememoró Matías.

Durante esos días, la pareja nadadora solo iba en busca de la paz y en nombre de la amistad, pero los isleños consideraban que buscarían hacer algo en contra de ellos mismos, los kelpers.

Como experiencia, para Ola fue un golpe bajo. Él nunca había conocido Malvinas y, como cualquier argentino instruido en historia, el recuerdo había marcado mucho su vida. Fue triste sentir tantas limitaciones en un lugar que parecía ser muy tranquilo y en el cual, tras 33 años de haber vivido una guerra, aún se sentía el ataque de sus habitantes.


Si tuviera que recapitular su vida en este momento: “No fue nada fácil el proceso pero tengo mucho más por hacer y todos los días estoy aprendiendo” comenta para finalizar.