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Hace medio siglo que Sara Figueroa prepara las empanadas más famosas de Tucumán

Sara Figueroa se convirtió en un emblema y, gracias a sus famosas empanadas, fue visitada por celebridades de todos los ámbitos.

Captura web.

Con tiempo y esfuerzo, Sara Figueroa se convirtió en un símbolo de Tucumán a tal punto que su lugar de venta es la vereda misma de la Casa Histórica. Hace cincuenta años que, en ese lugar, ofrece sus empanadas a tucumanos y turistas. Esos mismos que se detienen para conocerla y degustar esa creación de sabor único que lleva su marca indeleble con aroma telúrico.

Los 83 años pesan: se hacen notar en el cuerpo encorvado y pequeño, distante de aquella mujer corpulenta que amedrentaba con su sola presencia. Sin embargo, la primera y más prestigiosa Reina Nacional de la Empanada, sigue deleitando a todos los que se detienen para comprarle ese manjar y de receta propia que heredó de su madre.

Cada día, Sara amanece a las 4:30 hs. Semejante madrugón tiene su explicación: "A las 9:30 ya tengo mis empanadas listas para vender. Temprano preparo todo y dejo que las chicas armen, así yo ya sé que las empanadas salen con el gusto que quiero que tengan". Las chicas son las dos ayudantas que colaboran con ella rellenando la masa y reponiéndole la canasta cuando los clientes van arrasando con el stock.

"Amo a la empanada pero mire si me voy a agrandar. Saludo a todo el mundo, como corresponde", dice. Ese conocer a todo el mundo es tan cierto como que por su puesto desfilaron casi todos los presidentes argentinos. Ricardo Balbín, Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Cristina y Néstor Kirchner han sido seducidos por los sabores de Sara. Y no fueron pocas las celebridades que detuvieron su marcha para degustar allí mismo una de sus empanadas: "Hasta Mirtha Legrand se paró a comer", dice Sara.

Sara no tiene problemas en contar el paso a paso de su famosa creación: "El matambre se hace hervir 40 minutos. Luego, se pica en cuadrados pequeños. Mientras tanto, se hace una fritura de cebolla en cabeza y cebollita verde. Ahí se fríe el matambre". Como en toda empanada, los condimentos son un factor esencial a la hora de otorgar un sabor único: "Muelo las especies con mi mortero. El relleno lo condimento con pimienta, comino, ají y sal. Bien condimentada, se revuelve la fritura con la carne adentro".

Para Sara no hay descanso. De domingo a domingo la rutina se repite a pesar de los dolores. "La gente me aplaude, pero a mí me da vergüenza. Yo no me siento nada. Soy Sara Figueroa. Nada más".