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Caso "Pata" Medina

Aníbal Fernández también fue víctima de la piromanía del "Pata" Medina

"Voy a prender fuego la provincia", amenazó el sindicalista en el 2000 y esta semana en vísperas de su detención.

Captura web

—¡Te voy a quemar todas las máquinas! ¡Voy a prender fuego la provincia hijo de puta! —dijo a los gritos con su voz aguardentosa.

Aníbal Fernández lo miró atónito pero no se amilanó. No por guapo sino por especulador: una agresión física en su contra —evaluó— se transformaría automáticamente en ganancia política.

—¡¿Escuchaste?! ¡A mí no me sacás de acá porque quemo todo! —volvió a provocar el robusto sindicalista.

—¡Y vos a mí no me apurás! ¡Y de acá te vas a ir ya! —le cantó retruco el funcionario.

Estuvieron muy cerca de irse a las manos pero la policía que llegaba con la orden de desalojo los separó y puso fin al altercado.

El cruce se produjo en un pequeño obrador desde donde se planificaban los trabajos para levantar el Estadio Único de la Plata. Por entonces, principios del 2000, Fernández era Secretario de Trabajo bonaerense y el sindicalista era lo que es hoy: el mandamás de la UOCRA local.

Todo se suscitó por la toma del predio, que terminó paralizando la obra del estadio durante meses. Cientos de trabajadores reclamaban el pago de salarios caídos y un freno a las suspensiones, pero al estilo Pata Medina: ostentando hierros y bidones de gasoil como insumos de la resistencia.

Fernández tenía el aval del Juez de Garantías César Melazo, que dictó una orden para despejar el terreno, haciendo lugar a un recurso de amparo presentado por dos empresas subcontratistas, ávidas por recuperar sus máquinas y sus herramientas.

El funcionario no llegó solo. El operativo incluyó personal de infantería, policía montada y división de perros, además del apoyo de dos helicópteros que supervisaban desde las alturas.

Finalmente demoraron a 94 obreros, que fueron trasladados a diferentes comisarías. Los albañiles que participaron de la toma, pero que al momento del desalojo no se encontraban en el predio, se movilizaron hacia la sede de la UOCRA, sobre la calle 44, ofreciendo una postal similar a la de esta última semana, cuando salieron a bancar a su líder con bombas molotov.

Como si padeciera un trastorno piromaníaco, el Pata Medina volvió una y otra vez con sus odas de fuego, del mismo modo que lo hizo en el preámbulo de su reciente detención. Eso sí, la recurrente amenaza nunca causó tanta aprensión como en aquella jornada de protesta del 2008, frente a las refinerías de YPF de Ensenada. "Yo sé dónde poner el fósforo", alardeó.