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Indignante

Un recolector tucumano levanta basura bajo la lluvia mientras lo humillan a bocinazos

Un video publicado en Facebook muestra la impaciencia y violencia de algunos tucumanos al volante, al observar que un recolector demoraba en levantar la basura. Repudio en las redes por la falta de solidaridad.

Foto: Gonzalo Soraire

Los tucumanos se hacen notar por su solidaridad con los hermanos necesitados, tal como sucedió en las inundaciones pasadas. Pero esta vez, la noticia que los incluye tiene que ver con la otra parte de la sociedad, la que no se involucra ni tiene compasión.

Este hecho fue revelado por el productor Gonzalo Soraire quien, al salir de una entrevista radial en LV7, presenció un episodio que causó indignación.

Cerca de las 21 h en la cuadra de Mendoza al 200 y bajo la lluvia, un camión de la basura se estacionó en la calle para realizar la recolección habitual de residuos. Según los dichos de Soraire, se trataba de un camión viejo que no posee los brazos mecánicos para alzar los contenedores, por lo cual, los recolectores descargaban, bolsa a bolsa, la basura dentro del camión.

“Estando en el patio de la radio ya se escuchaban los bocinazos sonando sin parar. Lo primero que pensé fue que venía una ambulancia pero, al salir, me di con que al recolector se le había desfondado una bolsa que contenía cáscaras de naranja”, cuenta el productor. “Bajo la lluvia, el joven comenzó a recoger los desperdicios mientras la fila de autos no paraba de tocar bocina. El recolector tuvo que trabajar bajo esa constante humillación, fue terrible de ver”, agrega.

Soraire, pasmado por la situación, sacó su celular para registrar parte del episodio. “Cuando me vieron filmar, los primeros autos dejaron de hacer ruido, pero el resto continuaba de modo constante. Me produjo mucha bronca y luego decepción, porque me sentí alejado de aquella solidaridad con la que me criaron, de los buenos vecinos”, expresa.

El grado de violencia, de impaciencia y de falta de solidaridad expresada por los conductores se contagió a los transeúntes que observaban y, lejos de calmar las aguas, la ola se hizo mayor. “Dejé de grabar y me puse a discutir con algunos conductores, pero no me prestaron demasiada atención. Es una pena que la violencia se trasmita, cuando lo que se tendría que multiplicar es la bondad”, dice el productor que posteó en las redes el video de lo acontecido, agregando su descargo: “Esto es el colmo de la intolerancia tucumana. Ojalá vean este video y sientan culpa”.

“Vi un egoísmo absoluto, que vengo notando hace mucho tiempo. Me pasó de estar en un pueblo muy tranquilo de Neuquén y cuando regresé a Tucumán, el centro me avasalló: el ritmo es muy alocado y agresivo. A veces, ni los porteños tienen esas actitudes”, relata desilusionado Gonzalo.

Rápidamente, los usuarios de las redes comentaron su descontento y repudio a estas violentas formas. “Me parece que estamos fuera de foco y es un tema para analizar con expertos, no sé si será la crisis, la situación económica o qué está sucediendo, pero es lamentable y desesperanzador. Ojalá esta sociedad se transforme”, concluye.