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Salud

En Tucumán ya podés entrenar sin descuidar a tus hijos

En plena vorágine de la “onda fit”, un centro de entrenamiento funcional se destaca por interesarse, no sólo en el físico, sino en el bienestar integral de sus alumnos.

Fotografía: Agustina Font.

Hace poco más de un año, en un modesto departamento céntrico, dos profesoras de educación física comenzaron a formar su propio centro de entrenamiento. En marzo de 2016, Sofía de Tomaso Krebs y Marta Cisneros impartían clases de entrenamiento funcional personalizado con sólo doce alumnos.

Frente a la ola de entrenamientos y deportes de moda, este tipo de actividad comenzó a expandirse y a popularizarse. Con el correr de los meses, el espacio les quedó chico y comenzaron a ampliarse.

Así, en diciembre de 2016, Sofía y Marta inauguraron oficialmente QUVI, un centro de entrenamiento funcional que sigue creciendo día a día regido bajo el objetivo del bienestar integral del alumnado.

Derribando mitos: ¿de qué se trata el entrenamiento funcional?

Para comenzar, se trata de un concepto que evoluciona para ponerse a la vanguardia de una industria, es adoptado, rápidamente, como una herramienta de mercado.

El entrenamiento funcional es el entrenamiento en función al cuerpo humano. En palabras más sencillas es el entrenamiento de los cuatro pilares de movimiento que puede realizar la persona, no desde la perspectiva del aislamiento muscular, sino integral.

En el caso particular del aplicado en QUVI, tiene como objetivo principal mejorar el rendimiento de cada alumno y erradicar y/o prevenir las lesiones. Se entrenan movimientos, no músculos aislados, se practica de manera personalizada y entretenida para que el alumno alcance y mejore su propósito.

El entrenamiento al servicio del bienestar integral

Uno de los motivos que hacen de QUVI un centro diferente en Tucumán, es la inclusión de un sector social cuantiosas veces dejado de lado: los padres. Ahora, el gimnasio incorporó un servicio de maestra jardinera para que los hijos puedan estar seguros y entretenidos mientras sus papás se dispersan y se olvidan de los problemas.

“En mi caso, me toca de manera personal al haberme convertido hace dos meses en tía. Pensamos en hacer inclusivo el entrenamiento y cortar con esos prejuicios y preconceptos de que ‘tal entrenamiento es para tal persona’; aquí aplicamos el entrenamiento funcional para cualquier alumno: mayores de edad, embarazadas, con lesiones específicas, etc.”, explica Cisneros.

“Desde la elección de los profesores y todos los que trabajan en el centro, buscamos, antes que nada, la calidad humana. Entonces, al poner en primer lugar ese requerimiento, no podíamos no reflejar eso en nuestro servicio. Pensamos en los padres que asisten a QUVI: muchas veces su entrenamiento se limitaba o directamente se censuraba por el cuidado de sus hijos. Enfocamos el entrenamiento como una salida y una mano para seguir colaborando con el bienestar del alumnado, para que no dejen esta actividad que resulta siempre muy gratificante”, agrega de Tomaso.

Actualmente, en QUVI encontrás un staff con seis profesores de educación física altamente capacitados. Además de una nutricionista y la tan necesaria maestra jardinera.

Para saber más sobre esta innovadora forma de entrenar, buscalos en Facebook haciendo clic aquí.

Vicki Ledezma