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Música

“Hija, ¿de qué vas a vivir?”

Nacida en el interior de la provincia, Ivana Rasuk supo conquistar sus sueños y ser una de las referentes y más populares artistas tucumanas. Un repaso por las melodías que conformaron la canción que habla de su historia.

Foto: Negra Grego / Vo-Ve Noticias

La ciudad tucumana de Bella Vista vio nacer a una niña que, colgada de las nubes, hizo del canto su naturaleza. Sin embargo, hasta finalizar el secundario, no había descubierto que la música la acompañaría por el resto de su vida.

Fue la rectora de la escuela a la que asistía la que “descubrió” a Ivana Rasuk y le dio el empujón fundamental para que aquella niña cantora del interior se convirtiera en una de las más reconocidas artistas de la provincia.

Luchadora, emprendedora y defensora de la cultura, hoy cuenta con su propia Escuela de Formación Artística y es fundadora de la Fundación para el Arte y la Cultura del Norte (FUNDARCUN).

El comienzo del camino

“Empecé a cantar desde muy chica. La rectora de mi escuela me descubre porque era pésima alumna, me preguntó a qué me iba a dedicar y me propuso estudiar canto. Siempre creí que, como era del interior, sería maestra. No sabía que existía una carrera, ser cantante me tomó por sorpresa”, cuenta Ivana.

En esa época, los padres no veían como algo positivo que sus hijos sean artistas. “Cuando le dije a mi mamá que quería ser cantante me respondió: ‘hija, ¿y de qué vas a vivir?’”, recuerda.

Además, en aquellos años, no existían los reality y no había la exposición ni la orientación a la cultura que existe hoy. “Los padres de más de 60 vienen de una camada y de una cabeza en la que ser artista no es lo mejor, pero un padre cuarentón se encanta de que los chicos tengan la dote artística. Lo veo constantemente en mi escuela cuando mandan a sus hijos porque ven que gustan del canto, de algún instrumento o del baile. Hay más apoyo y está permitido hacer arte”, explica.

También se observan, en casos más aislados, proyecciones de algunos padres sobre sus hijos que, en su afán por explotar el talento, les exigen con mayor voracidad, lo que se puede tornar perjudicial. En este punto, Ivana interfiere para cuidar a sus alumnos y educar sobre el oficio de ser artista. “A todos les explico que es un sacrificio de todos los días, que no es fácil y que para todas las áreas se necesita de un aprendizaje constante. Nadie puede decir ‘ya me sé todo’, ni yo misma, que este año cumplo 20 años como cantante. Vivo de esto desde el primer día, soy una bendecida, pero también tuve esa suerte porque fui responsable, estudié y supe llevar mi carrera. La música es divina, pero hay que tenerle mucho respeto porque puede llevarte por lugares que te pierden”, se anima a decir la tucumana.

Al terminar el quinto año de la secundaria, la rectora acompañó a Ivana al conservatorio a realizar la audición en la que quedó aceptada. “Empecé a estudiar canto lírico, era una soprano ligera. Más tarde salieron las primeras propuestas para ser corista de algunas bandas de rock y, por último, encontré mi lugar cantando covers de música popular. A partir de allí, no paré más y hasta el día de hoy continúo trabajando”, relata.

La esquina que se puso a bailar

A los 22 años vino la propuesta de cantar en el famoso Premiere, la esquina “boom del momento”. Era el inicio de los café concert para adultos; una cena show en donde solían presentarse Cecilia Paliza, Nino Aredes, Blas García, entre otros famosos.

“Era un lugar en donde no se bailaba, hasta que aparecí yo y deschabeté la cuestión con mis covers bailanteros. El lugar se transformó, la gente ya quería bailar e incluso se comenzó a dejar el espacio en el salón para la pista de baile”, cuenta la cantora.

Cada vez que Ivana sale al escenario se arma una revolución. Su repertorio no varió mucho porque son clásicos conocidos por todas las edades y que no pasan de moda: Gilda, La Bomba Tucumana, Frank Sinatra y Gal Costa, son algunos de los músicos más interpretados.

“El otro día me pidieron cantar los temas que se escuchan ahora, como Maramá o Maluma, pero ya no me veo, no quiero cruzar esa línea. Además, cuando termina la música en vivo, el Dj hace sonar temas de estos cantantes y la gente no quiere escuchar dos veces lo mismo. Me encanta bailarlos y disfrutarlos, ¡pero no me pidas que cante ‘Despacito’ porque me da calor!”, cuenta entre risas.

Buenos Aires: la decisión definitiva

Ivana Rasuk tuvo la oportunidad de realizar diferentes viajes y también vivió la experiencia en la “gran ciudad”. Un año de profundo aprendizaje, de movimientos internos y reflexiones que llevaron a la artista a chocarse con el mundo de las discográficas y la industria musical. Fue también el momento en el que aprendió a decir no.

“En Buenos Aires, si vas a una discográfica tenés que acatar sus reglas, te exigen hasta cómo tenés que vestirte. A mí me dijeron que debía bajar de peso y mostrar más. Se olvidan del talento, para buscar otro tipo de cuestión”, asevera.

“Tenía planteado dedicarme al folklore y, en ese momento, no era algo que me nacía. Todo eso me fastidió y decidí volverme a Tucumán porque no estuve de acuerdo con lo que me ofrecían. Llamé a mis padres y les dije que me volvía. Saqué un boleto y, mientras iba en el colectivo, me vino una total felicidad, estaba decidida a hacer lo que me gusta en el lugar que amo, mi lugar”, sentencia.

Basada en su experiencia, la cantante aconseja a sus alumnos a perseguir sus sueños y trabajar duro por ellos, pero sin olvidar respetarse y entendiendo que el límite se da cuando las propuestas tocan esa fibra y afectan al corazón. Decir no, no es cerrar una puerta, es saber verdaderamente lo que uno busca.

Una segunda pasión: la docencia

Para Ivana, comenzar a enseñar fue buscar una veta dentro de lo artístico, hacer algo más. Hace más de diez años comenzó a dictar sus primeras clases en la Biblioteca Alberdi. Con el tiempo, la sala comenzó a quedarle chica.

Hoy, la cantante cuenta con un espacio en donde desarrolla su Escuela de Formación Artística. “Un día venía caminando por calle Crisóstomo, pensando lo lindo que sería encontrar mi propio espacio para explotarlo como yo quisiera. Miré para arriba y leí un cartel que decía: ‘Se alquila’. Llamé, me atendió una señora viejita que me dijo que me iba a ver siempre en el Premier. Fue una energía que confluyó instantáneamente, firmamos contrato y, desde ese día, no me moví de aquí”.

La escuela recibe alumnos de seis años en adelante. El profe Franco es el coach de la parte de técnica y el profe Eduardo forma en la parte de interpretación. Los alumnos trabajan su canción en lo vocal y en la expresión; estudian la letra con conciencia y aprenden a cantarla con pasión.

El proyecto más reciente fue la creación de la Fundación para el Arte y la Cultura del Norte (FUNDARCUN) con el objetivo de armar un proyecto para un profesorado. “Acordándome de la pregunta de mi mamá, mi sueño hoy es que los chicos que tengan una tendencia artística puedan tener título”.

Ivana logró reunirse con los profesionales y conformar una carrera que está en el Ministerio de Educación y que espera concretarse el año que viene, luego de conseguir el lugar y una serie de requisitos a cumplir. “El profesorado será completísimo: tendrá canto, baile, teatro y las materias pedagógicas para enseñar y captar el talento de los alumnos”, detalla.

FUNDARCUN también funciona para el dictado de cursos para elevar el puntaje docente de todas las áreas.

El legado para las nuevas generaciones

Para Rasuk, en la escena local todavía falta mucho por hacer. Tucumán es un gran semillero de artistas con mucho talento, pero hay pocos lugares donde exponerlos, poco apoyo en general desde el gobierno y hasta a veces del mismo público. Es necesario un mayor fomento de la cultural local.

Los jóvenes artistas se preparan para salir a encontrarse con este panorama. “Yo los preparo diciéndoles que sueñen, pero siempre con los pies en la tierra. Mientras sos responsable, sabés manejar bien la carrera, sos cuidadoso y te gusta lo que hacés; las posibilidades de que te vaya bien están más cerca de encontrarte. Y si tienen la posibilidad de complementarlo con otra carrera y oficio, bienvenido será para abrir diversos caminos”, reflexiona.

En la actualidad, la venta de los formatos físicos son casi obsoletas. La música se sube a plataformas digitales en su enorme mayoría. Además, el talento no es lo único a tener en cuenta, “también está el factor suerte y la dirección que uno le de a la carrera. Hay que abrirse camino, ser diferente, no imitar, ser único en lo que hacés. La búsqueda del artista siempre será encontrar el propio estilo y nunca parar de trabajar”, finaliza contundente la artista.

Talentosa y generosa con sus conocimientos, esta emprendedora y aguerrida cantante refiere no haber llegado a su tope. Muchos proyectos rondan en su cabeza y esperan ser plasmados y concretados en los próximos tiempos.

Una verdadera profeta en su tierra que seguramente continuará escribiendo la partitura de su historia creando caminos de melodías que quizá nunca terminen de sonar, perpetuándose en las siguientes generaciones.


Negra Grego