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Historias

La Quinta Agronómica alberga decenas de hechos paranormales

El predio de la UNT tiene más de cien años de funcionamiento y sus terrenos fueron testigos de hechos insólitos. La narración de un amante de las historias de ultratumba.

Archivo Histórico de la Provincia.

Existen lugares en Tucumán con abundantes historias: algunas de ellas con ribetes dramáticos, otros sangrientos y, además, con situaciones paranormales. La Quinta Agronómica es la sede de varias facultades de la UNT y, durante las noches, alberga un sinnúmero de hechos extraños.

Jorge Soria es tucumano, es adepto a relatos sobre el más allá y relata: “En los últimos meses de 1886, Tucumán fue diezmada por una epidemia de cólera en una época de medicina rudimentaria”.

El flagelo llegó el 28 de noviembre en un tren venido de Rosario que conducía soldados. El 19 de diciembre, ocurrieron dos casos fulminantes que empezaron a multiplicarse. “Los cadáveres se llevaban hasta los terrenos de la Quinta, habilitada como cementerio de coléricos. Las cifras ascendían, al menos, a seis mil muertos. Las fosas comunes habrían sido cavadas al fondo de la vieja quinta, al sur de avenida Independencia”, continúa Jorge.

Otros misterioso caso y, quizás el más notorio, fue la muerte y posterior descuartizamiento de una mujer, a manos de un casero, empleado de la universidad. “Al principio se creía que el cadáver de la mujer había sido enterrado en los predios de la quinta, cosa que no pudo ser probada a pesar de haberse encontrado manchas de sangre y cabellos en el interior de la vivienda que ocupaba Mario Estequín, situada en el extremo sur del terreno”, ahonda Soria.

A pesar de las conjeturas realizadas por los trabajadores del predio situado a la vera de la Avenida Roca, los restos del cuerpo aparecieron esparcidos en Lules y la ropa de la mujer en Los Chañaritos.

Los caseros de la Quinta afirman que, durante las noches, una estudiante fantasma suele divagar por los pasillos de los anfiteatros de la Facultad de Ingeniería. “Una noche, caminó ante la atenta mirada del guardia y cuando quiso ser desalojada, penetró las paredes del baño de mujeres, provocando una huida aterrorizada del vigilador”, concluye Jorge.

Las historias sobre estos hechos en la Quinta sobrevuelan las charlas de madrugada de sus cuidadores. Sin duda, hay más historias que develar acerca del pasado del gran complejo que los estudiantes recorren para llegar a tiempo a clase.