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Arte

El arte de trascender las barreras del tiempo a través del cuerpo

Aldana Ojea Delgado está haciendo carrera con su pasión. El arte trasciende a través de los lienzos y el trabajo de la tatuadora se planta como eterno.

Cuando el arte es esencia, es un cuerpo que traspasa los límites del tiempo y que permanece de manera dinámica en los lienzos. Libre de apropiaciones, interpretaciones y formas de consumirla, vaga por todos los rincones de la vida.

Cuando tenía nueve o diez años, Aldana Ojea Delgado comenzó a transitar su camino a través del arte, durante esa etapa de su vida, su pasión por el dibujo se hizo expresa.

A muy temprana edad, y a través de una computadora, Aldana encontró placer en una forma de expresión. Cuando estaba camino a terminar la secundaria, su primera opción para academizar su pasión fue la Licenciatura en Artes Plásticas.

En el 2007 ingresó a la Facultad de Artes. Mientras cursaba, consiguió en un local de tatuajes. A medida que se desempeñaba como recepcionista, comenzó a adentrarse en el ambiente del tatuaje y el piercing, encontró la relación fundamental del tatuaje con el arte.

Trabajó cuatro años, en ese proceso se replanteó su idea como artista; pensó en sus lienzos y lo loco que resultaría poder pasar del lienzo de madera (en la facultad se especializó en grabado) a la piel de una persona y que eso implique dejarle algo para siempre: “Es un muy buen laburo pero no lo pensé desde el lado económico. Siempre pensé en el pasaje de lienzos, en el lado artístico. Fue un proceso largo plagado de miedos e incertidumbres hasta que me animé”.

Nunca relacionó el hecho de que dibujar bien sea equivalente a tatuar bien, sólo pensó en el lienzo.

Aldana se caracteriza por tener un trazo firme y una impagable prolijidad y cuidado en cada uno de sus trabajos. “Me parece una locura hasta el día de hoy, me parece hermoso que una persona confíe en mí para dejarle algo permanente en el cuerpo”, explica la artista y agrega: “Esto no podría haber sido posible sin la ayuda del que estuvo al lado mío desde siempre enseñándome todo. Tampoco sin la gente que me prestó su cuerpo para hacer mis primeros tatuajes”.

“El tatuaje es algo a lo que le tengo muchísimo respeto. Ninguna persona es un dibujo que entra y se va, me preocupo por hacer bien mi trabajo. Me siento muy feliz de poder hacer lo que me gusta así que cuido los detalles”.

Quizás por miedo, durante los cuatro años que trabajó dentro del local de tatuajes, rechazó las ofertas para aprender a trabajar.

Su amigo, Álvaro Trigo, fue quien la alentó a que desarrollara en el tatuaje. Y así comenzó a pensarse de manera distinta, en el lienzo, en la forma de expresión.

Una vez que logró comprar todos los materiales y practicar muy poco en una piel sintética, Aldana se animó a tatuar por primera vez. Pensó en ser su primer lienzo pero Álvaro insistió en que no se tatuara a ella misma. Así recurrieron a Carolina García, quien prestó su cuerpo para que la tatuadora dejara plasmado su primer trabajo: “Estaba muy nerviosa, al principio pensaba en no hacerlo. Finalmente me animé y fue muy lindo, salí contenta, estaba feliz con el resultado”.

De este primer momento pasó tan sólo un año y ya son muchísimas las personas que pasaron por las manos de esta nueva tatuadora: “No cambiaría esto por nada. Es lo que me gusta, quiero seguir aprendiendo y creciendo. Quiero seguir haciendo arte, no cambiaría por nada en el mundo trabajar con lo que amo”.

“Estoy agradecida. Me siento muy apoyada por la gente; familia, amigos y mi pareja, incluso por clientes y tatuadores, eso me motiva a no bajar los brazos y seguir. El reconocimiento motiva mucho”, concluye la tatuadora.

Aldana tiene conocimiento y práctica en distintos estilos, ella destaca como su favorito el puntillísimo. Si querés conocer más sobre esta artista del tatuaje y dónde encontrarla, hacé clic aquí.