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Justicia

Un niño murió al ser operado de amígdalas, piden justicia

La etapa investigativa del caso que terminó con el fallecimiento de un niño de nueve años, tras ser operado de amígdalas, ya está en marcha. El médico forense pidió que se realice una junta para determinar si hubo negligencia médica.

Gentileza: María Luna

En octubre del año pasado, Nahuel Matías Juárez, un niño de nueve años, único hijo y cadete del Liceo Militar desde pequeño, ingresó al quirófano para ser sometido a una cirugía programada de amígdalas y adenoides que, según los médicos, era sencilla y duraría 30 minutos. A los pocos días, el niño murió y desde entonces sus familiares luchan sin descanso para saber la verdad.

La doctora Silvia Furque de Morfil, en diálogo con Vo-Ve Noticias, indicó que el médico forense que trata la causa, radicada en la Fiscalía 3°, solicitó una junta médica como parte de la investigación del caso. La misma estará integrada por el Dr Pasteris (neurólogo), la Dra Luciana Perseguino (especialista en anestesiología), la Dra Gladys Correa (especialista en terapia intensiva) y el Dr Navarro. “Además, nosotros incluimos un perito de parte, el Dr Juan Antonio Masaguer, neurólogo y especialista en emergentología”, detalló la letrada.

Matías fue intervenido el día 20 de octubre de 2016 a las 12 h en el Sanatorio San Lucas. “Los médicos dijeron que la operación duraría media hora. La intervención duró un poco más, con una ligera complicación, pero refirieron que fue exitosa”, agregó la doctora.

Doctora Silvia Furque de Morfil


Al salir del quirófano, pasado el mediodía, el niño comenzó con un fortísimo dolor de cabeza, suplicando a su mamá, María Luna, que lo ayude. Ella, desesperada, solicitó innumerables veces que lo examinen pero los médicos la apaciguaban diciendo que todo era producto de la anestesia y que ya cedería el dolor. “Mamita, ayudame, me duele mucho”, parafraseó, desgarrada, Furque.

Según los dichos de la abogada, a las 16 h, con Matías desmejorado y de un color azulado, los médicos decidieron medir su saturación de oxígeno observando que el niño no estaba oxigenando bien, por lo que fue trasladado a terapia intensiva.

La abogada continúa relatando que Matías se ponía peor con el tiempo y llegó a vomitar coágulos de sangre. Recién a las 6 de la mañana del día siguiente, decidirían realizarle una tomografía computada, por exigencia de los padres. El neurólogo fue llamado recién en ese momento, recibiendo al niño en pésimas condiciones.

“En la tomografía se determinó que el chiquito tuvo un importante accidente cerebro vascular, con más de la mitad izquierda del cerebro tomado. Al poco tiempo entró en muerte cerebral, falleciendo el 25 de octubre de 2016”, sostuvo la abogada.

La denuncia investiga la causa contra el cirujano, Dr Álvaro Páez (otorrinolaringólogo), y la anestesista, Dra Claudia González, en primer término, como así también sobre todos los involucrados en el postoperatorio del niño.

“Los médicos se defendieron diciendo que la operación salió bien y que lo demás no estaba en sus manos, por lo tanto, no era su responsabilidad, alegando también que Matías tenía sobrepeso y que quizá haya sido un factor de riesgo. Esto es una incoherencia, porque se realizaron los exámenes prequirúrgicos y salieron perfectos, el niño estaba sano”, puntualizó la doctora.

“Quizá, durante el acto quirúrgico, haya pasado algo que no estaba en manos de los médicos, pero la sintomatología que tenía el niño se debería haber tratado, sí o sí, con urgencia porque indicaba daño neurológico. Por eso, decimos que hay negligencia médica, no se hicieron las cosas a tiempo y hoy Matías está muerto”, sentenció Furque, que explica que la fiscalía actuó rápido y, entre otras cosas, secuestró la historia clínica en la que se denota adulteración.

La mamá de Matías pide que los médicos de la junta sean totalmente imparciales, digan la verdad y se determine que hubo mala praxis o negligencia, para que todo el peso de la ley caiga sobre los culpables. “La causa tiene que ser elevada a juicio porque a nuestro hijo lo mataron y nos mintieron. Me encargué de buscar los mejores médicos para una operación que duraba 30 minutos. El Dr Álvaro Páez desapareció y sacó su placa del consultorio”, expresó. “Pido justicia por el asesinato de nuestro único hijo, un ser maravilloso que nos iluminaba con su sonrisa. Nos arruinaron la vida”, concluyó quebrada, pero con fuerza y esperanza en la justicia.