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Nota de opinión

La puesta en escena en medio del dolor por el caso Micaela

Una reflexión sobre la mirada de los medios del femicidio de Micaela García.

Captura web.

En 2013, Sebastián Luis Wagner fue imputado por una violación a una menor. Existía una prueba contundente para confirmar su condena: su ADN. Lo curioso fue el testimonio de su defensa: “No fui yo, señor juez, fue mi hermano gemelo”, había asegurado Wagner. Esa declaración fue suficiente para que el juez no le agregue una tercera condena por violación. Antes de eso, había sido condenado a nueve años de prisión por dos violaciones. Entonces, si hubiera sido procesado por un tercer crimen, hoy seguiría tras las rejas.

El espeso pantano judicial es complejo, tiene códigos, favores que se cobran y jueces que archivan, esconden, desaparecen y cajonean causas, de acuerdo a sus intereses. Eso es sabido. Por eso mismo, casos como el de Micaela García, en el que el culpable fue puesto por un juez en libertad luego de estar preso por casos aberrantes, no sorprende. Ayer, Sebastián Wagner, el chacal de Concepción del Uruguay, declararó como imputado y confesó el femicidio. Lo último que se conoce es que Micaela fue asesinada por estrangulamiento y que estuvo en el auto de Wagner, debido a que se encontraron pelos de la joven. Otra prueba contundente.

En este reino animal en el que se vive con la consigna de la supervivencia del más fuerte, encontramos chacales, lobos con piel de cordero detrás de un escritorio y buitres. A su vez, el periodismo posee un poder inimaginable, capaz de acusar, salvar, denunciar, enterrar o justificar a alguien. Ese poder es usado por conveniencia y no existiría si no fuera por la política.

Se habló mucho de Micaela García, de una chica que, como todas, tenía sus pasatiempos, su rutina y su ideología. ¿Fue acaso el caso Micaela usado como mercancía por los medios? Al pensar esto, resulta algo tan aberrante como lo que pasó. Pero observemos, si hay un caso de femicidio cada 30 horas y si casos como los de Higui son ignorado por los medios, ¿por qué Micaela generó tanto? Así, se armaron mesas paneles en programas para hablar de su rol en política, su comprometida militancia con el colectivo Ni Una Menos y su favoritismo por el Indio Solari.

No es mi intención indicar que es malo recordarla, hablar de sus anhelos, sus gustos, su fanatismo y su vida social. Recordarla, como recordar a cada una de las víctimas por femicidios es importante. Ahora bien, transmitir su velatorio en vivo, hablar de su faceta kirchnerista, de su militancia política, entrevistar a su madre y presentarla como un ejemplo de paz ¿no esconderá algún interés particular?

Uno de los aportes en las teorías de la comunicación más relevantes es el de agenda surfing, una estrategia mediática que se centra en tomar un tema que pueda desencadenar otros temas y convertirlo en mercancía, sacarle todo el jugo posible, presentarlo en varios canales, que converja en distintos dispositivos y que esté presente en toda la grilla de programación de canales. ¿Querrán lograr eso? ¿Micaela vende? Dejemos de lucrar con las víctimas y luchemos por sus derechos.