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Inclusión

En las redes incentivan la inclusión de personas con discapacidad

Las campañas en redes sociales movilizan hasta los corazones más duros. En ésta oportunidad te contamos sobre el video difusión de la historia de Sergio, un joven que tuvo la oportunidad de acceder a un trabajo digno.

El viernes 31 de marzo, desde la clínica de “Casa Grande”, se llevó adelante una campaña en Plaza Independencia llamada #AmigosDeLaInclusión. En un intento por darle visibilidad a la diversidad funcional de los habitantes de San Miguel de Tucumán, el psicólogo de la institución Joaquín Castro, invitó a los peatones a vivir en carne propia las dificultades que tienen las personas con discapacidad para movilizarse en una ciudad no apta para ellos.

Una semana después, el viernes 7 de marzo,  la campaña que busca terminar con la marginalidad y la desigualdad de oportunidades mostró otra arista de los problemas a los que se enfrentan las personas con discapacidad. Esto es, los obstáculos basados en los prejuicios a la hora de conseguir empleo.

Es así, que desde su página de Facebook Amigos de la Inclusión publicaron un video contando la historia de Sergio.  La leyenda induce “proponemos incentivar a conocer y pronunciar el mundo a través del diálogo abierto, creador y empático, indispensable para entender a nuestros pares”.

Sergio Albornoz es un joven de 30 años que se ha convertido en la imagen de esperanza para Gabriel Ponce, quien en el comienzo del video sostiene un cartel con el epígrafe “Yo quiero tener un trabajo digno”. Mediante su testimonio, Sergio nos cuenta que siempre le ha resultado inaccesible el ser tomado por un empleador porque “muchas chances no le daban”. Sin embargo, nunca ha dejado de presentarse a entrevistas laborales. Su sueño era independizarse y conseguir su casa, como él mismo describe: “Que se abran otras puertas”. Gracias a su desempeño y su buena disponibilidad a la hora de tratar con la gente, la empresa Tecnopor decidió admitirlo para que trabaje en el área de ventas.

Al respecto, sus empleadores Marcelo Medina y Karina Vázquez admiten haber quedado sorprendidos por la naturalidad con la que Sergio ejerce sus funciones cada día. Además, aseguran que quienes ponen el tabú y discapacitan son las empresas cuando discriminan a las personas por tener funcionalidades visiblemente diferentes a la norma.

De esta historia ejemplificadora en materia de inclusión laboral, se desprende la idea de que existen capacidades intrínsecamente más valiosas basadas en patrones de belleza normativa.  “Todos remamos con nuestra propia discapacidad, nada más que las de Sergio son visibles. Las mías no son del todo visible, pero pueden ser igual de invalidantes”, sostuvo el gerente general de Tecnopor.

El Estado tiene el deber de garantizar condiciones para la inclusión laboral de las personas con discapacidad. En este sentido, se debe asegurar que en los procedimientos de selección de personal se garanticen las condiciones establecidas en las normativas vigentes (ley nacional 22.431 en sus artículos 8° y 10°, la ley 23.462, la 23.592, 24.308 en su Artículo 5° y la ley nacional 25.689).

Para acompañar y profundizar la legislación de esta política de Estado, como sociedad, debemos comenzar a preguntarnos cúal es la diferencia entre alguien que necesita una prótesis, una silla de ruedas, un bastón y alguien que necesita unos lentes para leer. Por qué ante nuestros ojos, algunas corporalidades despiertan rechazo mientras otras están socialmente asimiladas. Debemos desactivar aquellos mecanismos que nos llevan a contribuir con la desigualdad sistemática de la que son cautivos los que se salen de la noción medicalizada del "cuerpo normal”.