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Inundaciones

Con pérdidas irrecuperables, la vuelta a casa es ardua y penosa

La lluvia ha cesado y el corazón solidario de los tucumanos se ha expresado. Pero, una vez sobrellevado el momento crítico, no es tiempo de comenzar a preguntarse ¿Quiénes son los responsables?

Foto: Greenpeace

La vuelta a casa será ardua para aquellas familias que lo han perdido todo. Desde pérdidas materiales, irrecuperables por el barro, hasta la pérdida de fuentes de sustentación, como animales y plantaciones, pasando incluso por la explosión a posibles enfermedades por el deterioro de las condiciones de saneamiento básicas de la comunidad.

La pregunta recurrente de los damnificados será ¿Por qué nos sucede esto?

Por ello, es indispensable analizar los puntos clave para develar los ingredientes que se necesitaron para desatar la catástrofe en el sur de la provincia.

1) Modelo Agropecuario: declarada, hace ya un siglo “granero del mundo”, Argentina comparte además otro mote: “líder mundial en desmonte”.

Los desmontes son responsables en un 70 % de las inundaciones en Tucumán. El río Marapa se forma gracias a varios ríos menores que drenan porciones de las Yungas tucumanas y otros que provienen de las alturas de la sierra del Aconquija.  Se ha comprobado que el monte nativo absorbe 300 milímetros de agua por hora, mientras que un campo de monocultivo, como la soja, apenas absorbe 30 milímetros por hora.

La Ley 26.331 o Ley de Bosque Nativo, promulgada y reglamentada en 2009, se propone regular la tala indiscriminada para protección ambiental. No obstante, en 2013, la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable realizó un informe que evidenciaba el un aumento de la deforestación, hasta en un 50% más en relación a periodos pre-regulación.

En años posteriores, el presupuesto nacional para protección de ecosistemas sólo obtuvo mermas, agro-negocio mediante.  

2) Desidia y corrupción política: no es la primera vez que Tucumán sufre las consecuencias del cambio climático anunciado hace tiempo. Ya en 2015, se declaró la emergencia social, hídrica y comunitaria para todo el territorio provincial. En aquel entonces se prometieron distintas obras de mantenimiento en los sistemas de desagües y cauces de los ríos. Por supuesto que aquello nunca se llevó a cabo, ya que por ser un año electoral, los distintos funcionarios públicos sacaban más provecho de las puestas en escena que de las acciones realizadas por y para la gente.

3) Desorganización territorial: la falta de planificación demográfica, por parte de distintos gobiernos ha llevado a la población tucumana a instalarse en zonas de riesgo como lo son aquellas cercanas a cauces o llanuras impactadas por los ríos. La creciente de zonas urbanas y áreas agrícolas impermeabilizan el suelo. La falta de proyectos idóneos en construcción de caminos incrementa la desorganización de estos asentamientos habitacionales.

Existe una aguda escasez en materia de voluntad política fuera del dominio de Twitter, tanto del anterior, como del actual gobierno. En especial cuando se trata de dar explicaciones sobre los $290 millones prometidos por Gobierno nacional en 2015; o los actuales fondos destinados a la puesta en marcha de infraestructuras para mejorar la calidad de vida de las comunidades vulnerables del Norte, en el denominado “Plan Belgrano”.

4) La ausencia de un sistema de alerta: en 2016 desde la presidencia de la nación, en conjunto con el ministerio de Salud en emergencias y desastres, publicó una “Guía básica para la comunicación de riesgo en Argentina”. Allí, se describe que “es siempre importante atender a las indicaciones de las autoridades tanto en la etapa previa, como durante y después de una inundación”. Y enfatizan: “No hacerlo puede provocar grandes daños a la salud”.

Sin embargo, esas indicaciones nunca se transmitieron desde los distintos medios de comunicación. A pesar de que los especialistas indicaron alerta meteorológica los días previos a la inundación.