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Los adolescentes son el eslabón más débil de los grupos delictivos

CEPOC realizó un informe con diez razones por las cuales no debería modificarse la edad de punibilidad en nuestro país.
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El Centro de Estudios en Política Criminal y Derechos Humanos (CEPOC) elaboró un informe donde se exponen diez motivos por los cuales la decisión de bajar la edad de punibilidad en Argentina no debería ser tomada en cuenta. “En vez de analizar cómo evitar más violaciones de derechos humanos de niños y adolescentes, vuelve a hablarse de bajar la edad de punibilidad de quienes cometan algún tipo de delito: de los 16 años, a los 14”, expone en su informe Claudia Cesaroni, abogada y titular de CEPOC.

1-  Sería regresivo

En el Derecho Internacional de los Derechos Humanos rige el principio de no regresividad y de progresividad: está prohibido regresar a instancias anteriores de la cobertura de un derecho; sólo se puede avanzar en dicha cobertura. El Código Penal sancionado en 1921 establecía la edad de punibilidad en 14 años. En 1954, se estableció en 16, en el marco de una política dirigida a la protección de la infancia. La Dictadura derogó parcialmente esa norma, y fijó la edad de punibilidad en 14 años. En 1983, meses antes de la recuperación de la democracia, la edad de punibilidad volvió a establecerse en 16. Regresar a la edad establecida por la Dictadura no parece una medida dirigida a la mejor protección de nuestros niños y adolescentes.

2- El castigo como objetivo

El mandato constitucional establece que el sentido de la privación de la libertad no debe ser el castigo, sino la adecuada preparación para la vida en libertad. Sin embargo, cada vez que se discute un proyecto de estas características, se lo hace luego de que sucede un hecho grave que involucra a un adolescente de 14 años, o en un contexto preelectoral. Estas acciones revelan que el único objetivo es establecer políticas de castigo sobre esta población, violentando ese mandato, y confundiendo a las personas que creen que, de esta manera, se resolverá algún problema de inseguridad.

3- No es el único modo de brindar garantías a los adolescentes

Decir que el único modo en que una persona acceda a las garantías constitucionales es introducirlo en el sistema penal es por lo menos una falacia. Las garantías las tenemos todas las personas de todas las edades, el problema es que muchas veces no se cumplen ni se respetan. Es responsabilidad de los jueces aplicar las leyes y velar por que todas las garantías se cumplan conforme la ley.

4- No se trata de sancionar más leyes, sino de hacer cumplir las que ya existen

La Convención sobre los Derechos del Niño y la Ley de Protección Integral de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (Ley 26.061) tienen plena vigencia, así como todos los tratados internacionales de derechos humanos que establecen todos los derechos a los que son acreedores cada niño y cada niña que vive en nuestro país. Sin embargo, millones de ellos carece de condiciones básicas de existencia: no tienen cloacas ni agua potable, vivienda, educación o salud de calidad. Tampoco viven en un ambiente sano, ni tienen acceso a oportunidades, actividades recreativas o vacaciones.

5- La cantidad de adolescentes que comete delitos no es la que se cree

Según una investigación realizada en 2007 por Unicef, la Subsecretaría de Niñez, Adolescencia y Familia, y la Universidad Nacional de 3 de Febrero, sobre un total de 1800 adolescentes menores de 18 años privados de libertad por causas penales en el país, un 17% son no punibles, es decir, menores de 16 años: 300 adolescentes. Ahora bien, cuando se analizan los delitos que se les imputan a aquellos 1800 adolescentes, los datos indican que un 15% está imputado por homicidio (incluyendo la tentativa de homicidio): 270 casos. Entonces, de esos 270 casos, sólo 46 corresponderían a adolescentes de entre 14 y 15 años.

6- El Estado no puede controlar las instituciones penales que hoy existen, menos podría con las que piensa crear

Argentina ratificó el Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos y Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes en 2004, y en 2012 se sancionó la ley de creación del Sistema Nacional de Prevención de la Tortura (Ley 26.827) pero aún no implementa los mecanismos de visita a los lugares de detención para prevenir los abusos, los malos tratos y la tortura.

7- El sistema penal sería discriminatorio, selectivo y estigmatizante

El sistema penal no perseguiría a todos por igual, sino a los más pobres, los más vulnerables. Cuando los captura, los separa del resto de la sociedad, los etiqueta y los marca.

8- Los adolescentes son el eslabón más débil de los grupos delictivos

Casi siempre que un adolescente está inmerso en una situación violenta es porque alguien con más edad y con más poder lo ha utilizado. Un niño de 14 años difícilmente robe un auto para cometer otros delitos.

9- Las penas previstas no son intocables

Se utiliza como un argumento a favor de la baja de edad de punibilidad, que se fijarán penas bajas. Pero, se sabe que frente a un hecho grave, la primera reacción es aumentar los montos de pena.

10- Los adolescentes son las principales víctimas del neoliberalismo

Los adolescentes que hoy tienen 14 y 15 años nacieron luego de que una parte mayoritaria de nuestra sociedad reeligiera a Carlos Menem, y sus políticas. La desintegración social, la marginación de millones de personas, destrucción de la escuela pública, pauperización y desempleo de los padres de estos adolescentes fueron algunas de las consecuencias de esas políticas neoliberales.
 

Fuente: Centro de Estudios en Política Criminal y Derechos Humanos

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