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Personaje

Lucas Barainca, un muchacho apasionado de la vida

El instructor de zumba cuenta diferentes etapas de su vida en un mano a mano imperdible. Lo que se viene y una fiesta muy especial.

Lucas Barainca tiene muchos sueños por cumplir / Foto Lucas Santeyana

En el gimnasio de la calle 25 de Mayo, pleno centro capitalino, nos recibe muy a gusto un tipo querido por los tucumanos. Él es de la ciudad cordobesa de Villa Carlos Paz. Hace 15 años que se dedica al mundo del fitness en diferentes programas de entrenamiento: el localizado, aeróbica, fitness de combate,  incluyendo el baile donde realizó diferentes capacitaciones y cursos de diversos objetivos.

Desde hace casi dos años, se encuentra radicado en Tucumán y está dando Zumba hace menos de un año en la provincia. Su nombre es Lucas Barainca, le gustan mucho los deportes, es un apasionado del fútbol, hincha de San Lorenzo y Belgrano. Además, está de novio con Luciana López y, como carta de presentación, él despliega una sonrisa siendo un chico muy feliz en su actualidad.

Su infancia, la adolescencia y su familia

Lucas considera que siempre fue muy extrovertido, caradura y de muchos amigos. Le gusta rodearse con gente a la que considera como un pilar muy importante en la vida, ya que siempre están en los buenos y en los malos momentos. “Siempre fui muy inquieto y fui por más. Nunca me quedé en un sólo lugar ni me conformé”, aclara el instructor.

Su familia está compuesta por cuatro integrantes, Claudio (padre) y Graciela (madre) Barainca. Sus hermanos Federico y Agustín. “Tenemos una relación muy linda con ellos. Mis padres me acompañan en cada decisión que tomo y eso para mí es muy importante”, confiesa el joven.

Además, él trabaja en una empresa multinacional con animales, es fanático de los reptiles exóticos, y en su casa aloja una pitón a la que llama Fernet. Luego de los estudios, las vueltas de la vida hicieron que se fuera volcando hacia la actividad física pero toda su vida fue un apasionado del trabajo que lo llevó hasta donde hoy está.

La llegada al mundo del zumba y un día en su vida

Mientras suena Márama de fondo en el gimnasio de abajo, Lucas no pierde el entusiasmo, tira simpatía y atención a la vez. Asevera que desde de que salió el programa de entrenamiento de zumba, él sintió curiosidad por el marketing y el ruido que este venía haciendo. Se encontraba con otras clases de ritmos hasta que, con una colega, decidieron hacer el curso en estas tierras. Fue en el 2015, entonces descubrió por qué la gente elige tanto al programa de entrenamiento. Fue como amor a primera vista.

En su vida personal, arranca desde muy temprano con un buen desayuno y manos a la obra para preparar la clase del día con la “Playlist”. Ensaya coreografías en caso de que haya algún tema nuevo. Además, trabaja con un editor de música para enganchar las canciones y practicar las coreografías. Más tarde, Barainca entrena con sus rutinas en el gimnasio o en su casa. Así va pasando el tiempo y llega el momento de la clase para arrancar con todo.

“En mi clase hay diferentes grupos de personas. De acuerdo a eso, se prepara una jornada muy intensa o un poco más tranquila. Desde allí, se va eligiendo los temas que, por lo general, largo en la misma clase con todos los grupos, para que todos tengan la posibilidad de conocer las mismas coreografías”, asevera el instructor. También destaca que se prepara una entrada en calor para que las personas vayan acondicionando el cuerpo.

La actualidad del de zumba en la provincia

El ruido de los autos no cesa por plena calle 25 de Mayo. Pero continúa la música de fondo, así también, las palabras del joven: “Zumba tiene mucha repercusión en Tucumán, aunque a nivel mundial se desarrolla hace casi diez años. En la provincia está hace poco pero tiene mucha fuerza y repercusión: la gente está conociendo esto”.

Barainca, sostiene que en su clase, la gente le responde muy bien, va predispuesta y hay mucha diversión. Los alumnos siempre se van con una sonrisa y quieren volver. “Yo amo lo que hago, amo dar zumba. Esto es mi vida y mi estilo. Duermo y respiro zumba”, asegura Luquitas.

Lucas Barainca por dentro

Mientras se escucha el ruido de las fotos y la llegada de alguien al salón, es el momento para saber más sobre la vida personal del instructor: “Yo creo que soy una persona sensible, me llegan las emociones muy rápido, soy extrovertido, una persona carismática a la que le gusta brindar afecto todo el tiempo”, se define el cordobés y no deja de lado también su sencillez y simpleza.

Como si fuera poco, el joven instructor quiere cumplir un sueño en su vida que es formar una familia con su actual pareja y, por qué no, también casarse. “La felicidad y el tesoro creo que están en las cosas simples de la vida”, se sincera Barainca. Luego, cuenta un proyecto: “Me gustaría tener un salón más grande y abrir mi propio gimnasio, aunque por el momento me gustaría formar una familia y demás. También quiero seguir haciendo zumba hasta que el cuerpo me dé”.

Lo que se viene para él y una fiesta imperdible

Llegando casi al final, el ritmo de la ciudad parece un poco calmado. La música no se detiene. Suena Ráfaga de fondo y el deportista pone un ojo sobre lo que se viene: “Pronto viajamos a diferentes lugares para dar una masterclass. Estaremos en Jujuy, Córdoba y otros puntos para dar clases con instructores de la zona”.

Por otro lado, faltan pocas semanas para que Lucas cumpla un año dando clases de zumba y tendrá una fiesta a lo grande: “Se viene un gran festejo. Puede ser una masterclass o un evento especial; algo haremos: están todos invitados”.

Lucas, de 29 años, se despide de la charla con un mensaje para todos: “Me gustaría invitar a que se suban a este tren de la alegría. Que se animen a ser felices en la hora de clases. Es una dosis con  mi familia zumbera de la que no se van arrepentir”.

De esta forma llegó el epílogo. Barainca sigue su camino y tiene en mente seguir creciendo. Su simpatía y sonrisa no se perderán, es un apasionado de la vida.