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Jeff Manookian es el actual director de la Orquesta Sinfónica de Tucumán

“Puedo elevar la orquesta a niveles nunca vistos”

Jeff Manookian es el estadounidense que arribó para dirigir la orquesta de la provincia. Cuáles fueron los cimientos y cuáles son los pilares bajo los que se construye este artista.
Jeff Manookian es el actual director de la Orquesta Sinfónica de Tucumán

Jeff Manookian es artista musical, director de la Orquesta Sinfónica de Tucumán. Conductor del programa El 10 en concierto, toma asiento y hojea la carta de un restaurante de la calle Santa Fe.

Burlándose del frío, Jeff recuerda algo de su infancia. Apenas siendo un bebé, el destino le marcó lo que sería su gran pasión y proyecto de vida. “Mi mamá me contó que cuando tenía suficiente edad para caminar, me acercaba a un piano de la casa, haciendo ruido sin parar”, cuenta el artista. Así, y sin esperarse lo que se venía, su madre lo inscribió a los cuatro años en clases de piano.

Recuerda que a los ocho años, cuando muchos chicos empiezan a poner sus manos al manubrio de una bicicleta, él ponía las suyas sobre un gran mueble de roble con dientes de marfil: el piano. Luego, su vida sólo le regalaría éxitos.

Una difícil decisión

Jeff, sin abordar en una triste nostalgia, cuenta que no todo en la vida fueron premios y reconocimientos. A él, como quizás a muchos, no le era sencillo continuar con su pasión sin el apoyo de su familia. Si bien su madre alguna vez fue quien le enseñó el camino de lo que sería su futuro mandándolo a clases de piano, un día cualquiera, previo a empezar sus estudios universitarios, le ofreció pagar su matriculación siempre y cuando la carrera no tuviera que ver con la música.

“Ellos querían que yo fuese profesor en un colegio, no entendían que mi pasión era la música. Fue muy difícil para mí. Nunca lo aceptaron, en ningún momento. Lamentablemente, mi familia no me apoyaba ni querían ir a mis conciertos. Lo que soy, yo me hice. No fue por ayuda o apoyo de nadie”, revela Manookian.

Sin ninguna ayuda económica para sus estudios, el artista determinó su propio financiamiento universitario e incluso, en tiempos de adolescencia, en clases particulares. Su familia se extrañaba ante el amor auténtico que él sentía por la música.

Más de una vez, quizás por este o por otros motivos, se replanteó qué era lo que hacía y qué le estaba devolviendo esto, personal y profesionalmente. Rescata, y ve como una obra del destino, que siempre había alguien que aparecía con un halago, un elogio o algún reconocimiento que volvía a ponerlo en camino para llegar a ser el gran compositor, director y pianista que hoy es.

Del teatro a la televisión

Hoy, podemos verlo por la pantalla de Canal 10 emitiendo su propio programa. Esta experiencia que lo tomó por sorpresa fue evolucionando para crecer, junto a todo el equipo. “Al principio me resultaba extraño, por mi carrera siempre he estado en la tele, pero conduciendo era la primera vez”, confiesa el artista.

Además le gusta realizar entrevistas, encontró una faceta de periodista que no sabía que tenía y, próximamente, le gustaría tener un programa donde pueda hacerlas de un modo más extenso.

Tucumán, su segunda casa

El compositor que hace un casi diez años llegó a Tucumán sin propósito de quedarse, hoy no piensa en irse a otro lado. Afirma, en modo de chiste, conocer argentina más que los propios argentinos. Enamorado de la provincia y del potencial, muchas veces menospreciado, de sus artistas miembros de la orquesta, cree ciegamente que su lugar está acá, en este jardín.

“Me he acostumbrado a la locura de aquí. Principalmente, me gusta Tucumán por la orquesta y la gente que hay acá, porque para mí es una familia extendida”, comenta el director.

A su vez, considera que su trabajo aún no ha terminado, ni mucho menos empezado, y no por decisión propia. “Creo, sinceramente, que tengo mucho más que dar a la orquesta y a la provincia. Todavía no se ha aprovechado al máximo lo que tengo para ofrecer y para mejorar. Muchos están tan involucrados en la política que no se han dado cuenta que yo por mi capacitación y creatividad puedo elevar a la orquesta a niveles jamás vistos”, añade en un tono serio.

Sin pelos en la lengua, asegura que la política entrelaza muchos aspectos en la provincia y el país, creando un ambiente poco propicio para trabajar el arte o cualquier área. “Gracias a Dios, yo puedo decir que mi invitación para ser director vino por mi talento, porque yo no tengo influencias políticas ni tenía amigos acá. No. Me invitaron porque yo sé dirigir”, sostiene Jeff.

Aquel que muchos conocen por su trabajo en la Orquesta Sinfónica de Tucumán, por su gran cantidad de reconocimientos a nivel internacional o, quizás,  por su programa en televisión; termina su galleta acompañante del café. Con una sonrisa y palabras en una pronunciación extranjera, agradece por el encuentro siendo interrumpido por personas que se detienen a saludarlo, agradece una vez más por haber podido compartir más allá de lo que fue su carrera. Aquello de lo que muchas veces no se habla y vale la pena ser contado.

Agustina Tarcaya
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