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Joven inteligente fresca y hermosa una chica multitask

Lourdes, el amor en persona

Lourdes Pérez Antich es una de las mujeres tucumanas que no pasa desapercibida. Simpática, alegre, divertida y extravagante son algunas de las palabras que la definen.
Joven inteligente fresca y hermosa una chica multitask

Lourdes nació en Tucumán. Desde muy chica tuvo que acostumbrarse a los cambios. Hija de un ingeniero agrónomo y la segunda de tres hermanos, nos confiesa que no tiene una definición para sí misma. “La verdad, creo que soy una persona multitask porque realmente lo siento como una bendición, pero hago tantas cosas lindas que me llenan muchísimo el alma”, expresó.

Abogada, artista, conductora de televisión y de eventos, modelo y periodista amateur son algunos de los ítems que encontrarás en su currículum.

“Tenía mis boutiques y, a su vez, me tocaba hacer notas para contar sobre mis negocios. En cada programa me decían: `¿querés conducir el programa?´, y yo dije: `bueno, si tanto me lo dicen, debo tener alguna condición para conducir en la tele´. A partir de ahí, armé mi productora. Fue la única opción que tenía porque no había productoras para contratar que me hicieran un programa. Por suerte me salió muy bien y trabajé con gente fantástica”.

La moda está en mí. Mi historia es un poco particular: no tenía la posibilidad de lookearme demasiado, no tenía mamá y eso me marcó muchísimo porque me faltaba una referente. Entonces, me pasaba que siempre iba a los cumpleaños sin tener un vestido. Eso hizo que observara mucho lo que yo hubiera querido tener para ponerme y, cuando pasó el tiempo, la situación cambió. Tuve la posibilidad de volcar ese gusto, el amor por la moda, que me encanta: ya de adolescente el look, lo que se usa, siempre ha sido mi presente, mi vida.

La vida en el exterior. A los 22 años acababa de recibirme de abogada. Me casé dos días después que me recibí y me fui con él a Alemania a hacer un postgrado en Derecho pero ni siquiera tenía el papel que certificaba que ya estaba recibida, me lo gestionó mi padre. Ahí también trabajé en moda, una amiga tenía una boutique de señoras, adolescentes y niños y yo trabajaba en eso. Era muy gracioso porque todos me miraban raro, era un lugar muy top, entonces vino la dueña de Fiat, la señora Agnelli, que recién había tenido un bebé. Mis compañeras no sabían qué hacer. Pude resolverlo porque ella hablaba italiano y yo también.

En Alemania viví todo lo que una mujer puede: desde los estudios, el trabajo, la maternidad (porque ahí tuve a mi hija), el carnet de manejo de la Unión Europea, amigos… Por eso digo que soy tan multitask, por mi historia, mi múltiples gustos, el arte. La creatividad es mi cable a tierra. Siempre estuve o me impusieron ser líder de mis grupos de amigos.

Una líder impuesta. Desde la infancia, cuando asistía a los cumpleaños de sus amigas, recuerda que, aunque ella no fuera la protagonista de ese día, todas esperaban su llegada para dar inicio a la fiesta. “Siempre me esperaban para que organice los juegos y yo armaba los grupos equitativamente, para que ninguno tuviera más ventaja sobre el otro. Era como una DT de fútbol”, recuerda.

La religión. “A los 13 años, era muy santita: acción católica, visitaba hogares de ancianos... Siempre tuve mucha empatía por los demás. Veía otras realidades, otros mundos, no era lo que yo vivía pero me hacía entender y conocer más de la realidad”.

Más que tucumana, es del norte argentino. Lourdes, a pesar de haber nacido en nuestra provincia, mamó desde muy chica la idea de no quedarse en un sólo lugar. La profesión de su padre hizo que nuestra entrevistada siempre tuviera la valija preparada. Nunca se sabía cuál iba a ser su próximo destino.  

Ingenio La Esperanza, situado al lado de San Pedro de Jujuy, fue el primer destino que se puso en vida. Iba a la escuela del ingenio, esta mezcla de alumnos, hijos de gerentes, hijos de los peones hizo que su paso por Jujuy fuera muy interesante. “Para mí fue una vivencia muy importante, me enseñó esa cosa de hermandad con todas las personas. Me gustó tanto que a fines del año pasado volví a visitarla”, cuenta. Además, detalla: “Te daban el lápiz, la goma, el cuaderno, el disfraz para algún acto, todo. Yo era como la protagonista de las obras porque era muy histriónica. A veces pensaba que me hacían gancho: `como soy huérfana, me tienen pena´. Y después seguí y me di cuenta que era como un don”.

A los 6 años regresó a la provincia para aterrizar en el Colegio Santa Rosa y vivir su preadolescencia en el corazón de Yerba Buena. Tucumán Rugby era su lugar de distracción, era como el patio de su casa, declara. Ahí tuvo el contacto con los deportes al aire libre: “todo menos hockey”, aclara entre risas.

Al cumplir los 13 años, regresaron a Jujuy y nos lo cuenta una anécdota muy divertida: “Tuve que abandonar a mi novio por teléfono”, confiesa. Allí otro instituto educativo la recibió: “Me mandaron al Colegio del Jesús, era de la misma onda que el Santa Rosa. Me hice amiga de todas. Era terrible pero muy estudiosa. Me sentaba en el primer banco con las más nerds para no molestar porque tengo atención dispersa”.

LA UNT, donde nació el amor. Lourdes resume todo su recorrido por el mundo en un párrafo. “Ahí conocí a Martín (su marido). Me dijo que se iba a estudiar a Europa y yo dije `woww´. Lo ayudé con los formularios, se postuló, ganó la beca y me ofreció matrimonio. Estudié rapidísimo todo, terminé. Me recibí un miércoles, me casé un sábado y me fui a Alemania cinco años, en el medio hicimos derechos comparados. Después me fui a vivir a New York, luego volví a Alemania, tuve a mi bebé, mi pequeña Lulú. Ya terminábamos el postgrado y nos ofrecieron trabajo en otro país, pero el pago me tiró, soy muy amiguera”.

Grupos de amigas. Si hay algo que no puede faltar en la vida de Lourdes son sus grupos de amigas. Como si fuera toda una teen, ella se da su tiempo para estar siempre presente en todas las reuniones. “Tengo mi grupo de abogadas, escribanas y afines; cantantes; bikers; amigas del colegio de acá, de Salta; artistas; chicas del desfile de las modelos de edad avanzada y modelos de Lawn Tenis, y el grupo del Hospital Avellaneda”, enumera.

Ser mamá. “Amo ser mamá. Me encanta. Mi vida está condicionada desde el amor. Dejé de ejercer el Derecho y ser más cool, más libre por ellos y no tener horarios esclavizantes, o volver del trabajo con mal humor, cansada. A mí me encantan mis hijos”, confiesa.

A la única que escucho es a mí misma. De tanto de hacer caso a los demás, me estaba olvidando de hacerme caso a mí; en algún punto como intentaba complacer, agradar o gustar siempre, como calmar a los de afuera pero dejando de lado lo mío. Y un día decidí dar una vuelta.

La política. “Es una de mis grandes pasiones. No pertenezco a ningún partido político pero me gusta involucrarme con la sociedad. Antes no opinaba mucho porque era para criticar. Lo único que hago ahora es buscar las noticias que sirvan para algo: investigaciones, cosas concretas y tuiteo cosas productivas. No opino de la inflación, ni de los despidos; me súper preocupa pero me lo guardo porque estamos en un período muy reciente del cambio. Entonces, esto necesita un proceso para que las cosas vayan decantando. No quiero fanatizarme con nada”.

Lo único que hay que cuidar en esta vida son las acciones y los pensamientos.

Sin miedos. “No le tengo miedo a nada porque entiendo que la vida es un fluir y las cosas que te pueden aterrorizar pueden ser muy buenas espiritualmente. Si siento que hay algo que quiere asustarme, lo saco de mi mente y miro para adelante;  siempre intento sumar, dar, colaborar, regalar, ofrecer y siempre desde lo bueno y del amor”.

Agradecida. “No me alcanza el tiempo para agradecer todo lo que tengo, todo lo que soy, la gente que me rodea, mi facultad, mi carrera, mi profesión, mis viajes, mi matrimonio y mis hijos. Tengo mucho agradecimiento. Amo este país, amo mi provincia. Sufro porque me gustaría que fuera todo muy lindo para todos. Entonces siempre intento trabajar para eso, desde mi lugarcito”.

Viajes y buena vida. ”Amo mucho Uruguay, Punta del Este, porque tiene parte de mi historia guardada desde el sentimiento de la familia. Me gusta la energía que hay. Es muy tranquilo. Frecuento los mismos lugares así que todos me conocen.

Amo Miami. Ahí también me conocen todos, en el bar me esperan, preguntan por mis hijos. Yo no soy de ir mucho a South Beach, por ejemplo. Yo ando por otros lugares, uso un descapotable. Me visto con una ropa que nadie se imagina. Todo el mundo me para mucho más que acá porque se asombran de mi vestimenta. En el último viaje me sorprendió que casi todos los días alguien me paraba para preguntar de dónde saqué lo que tenía puesto”.

El placard de Lourdes. “Cartera enorme no me puede faltar, tengo todo. Todas mis tarjetas de todos lados. Mi campera de jean. Unas botas y sandalias. No sigo lo último de la moda pero tengo mi onda muy propia y no le copio nada a nadie. Sí veo las tendencias y cambio”.

Una Frase. “Lo esencial es invisible a los ojos".

Yo vengo a cumplir una misión en esta vida, concretar una misión. Creo que en parte lo estoy haciendo.

Ignacio Palma Rojas
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