El tiempo - Tutiempo.net
Portada Actualidad Política TucZone Deportes Vida&Ocio Diálogo A.
Sbuttoni

Franco Sbuttoni, la historia detrás del luchador

El defensor Decano es un ejemplo de lucha y perseverancia. Oriundo de Santa Fe y adoptado por los hinchas de Atlético, el Gringo muestra su lado B.

Franco se define con una sola palabra luchador / Foto Luis Maria Castro / Gentileza Humahuá y Almacén de Zapatos

Franco Sbuttoni tiene 26 años y nació en el sur de la provincia de Santa Fe, en Villa Constitución, una localidad que se encuentra a 55 kilómetros de la ciudad de Rosario. Sus padres son sus grandes ídolos. Silvio un laburante de toda la vida y Graciela, quien hace un mes dejó este mundo para transformarse en su ángel protector y su guía desde arriba. Es el tercero de cuatro hermanos: Luciano (29) quien es diseñador gráfico y músico; Antonella (28), profesora de inglés; y Agostina (21), que está empezando la carrera de bellas artes. Todas ramas diferentes pero hay algo que los une y es la pasión que le dedican a sus profesiones y el gran amor que tienen  entre ellos.

Mientras nos acomodamos las preguntas comienzan a llover: Parecen haberlo descolocado como una jugada que no hubiera visto venir. Costó pero pudo responder y salió ileso del pelotazo.

Franco se define como alguien generoso, temperamental, pero sobretodo muy calentón y odia las injusticias.

El Gringo se destaca por ser muy familiero y considera que es lo más importante y lo primero en su lista de prioridades. Además, confiesa que los gestos desinteresados lo emocionan. “No sé si es emoción, pero si me eriza la piel y me conmueven”, aclara.

Franco siempre soñó con ser un jugador de primera división. “Mi papá me preguntaba qué iba a ser cuando sea grande y yo siempre le contestaba que quería jugar en primera”, así fue que desde los cinco años empezó a entrenar  y, 21 años después, su sueño se hizo realidad.

La enseñanza de sus ídolos: Silvio y Graciela

“Mi papá es vendedor, trabaja en el mostrador de un lubricentro. Anduvo mucho tiempo en la calle y eso le enseñó mucho. Mamá era docente y le nacía de forma natural enseñar todo el tiempo. Siempre aprendías algo bueno de ella”, comenta conmovido.

La charla continúa con el guerrero Decano. Su hermana Anto está a punto de derramar una lágrima. Esa lagrimas de orgullo sobre su hermano que logró su objetivo. “Él es un ejemplo para mí. Uno ve al futbolista y piensa que vive re bien, tiene auto, plata, pero la verdad que es una vida muy sacrificada. Sin desmerecer otro laburo, pero es un laburo como todos. Él pasó las mil y unas para llegar donde está y se merece cada cosa buena que le pasa. Nuestros padres nos enseñaron a nunca aflojar y él es un ejemplo de eso. De la lucha y de esfuerzo. Lo amo con todo mi ser”, expresa emocionada.

El adiós a la persona más importante en su vida

En enero de este año, un llamado telefónico fue el detonante para que Franco Sbuttoni abandonara la concentración cuando el equipo se encontraba en Balcarce. Del otro lado del teléfono, le avisaban al Gringo que su madre estaba grave, por lo que tuvo que pedir permiso y retirarse.

Desde ese momento, a pesar de los compromisos, Franco estuvo más cerca que nunca de Graciela. Hasta que hace un mes, ella decidió seguir acompañándolo desde el otro lado.

“No se puede describir con palabras, solamente el que vivió una pérdida tan grande te puede llegar a entender en algún punto. No en todo, pero en algún punto el dolor que uno pasa en una pérdida tan importante como una madre”, cuenta mirando al piso y acongojado.

“La recuerdo como una persona muy feliz, generosa, dedicada a lo que hacía y como te contaba era docente, pero una docente de la vida. Siempre aprendías algo bueno de ella”.

"Hasta el día de hoy me sigue costando superarlo. Hay días que son más complicados que otros. Quizás el deporte en mi caso o mis hermanos en sus actividades ayudan en no pensar tanto. Trato de salir adelante porque es lo que ella hubiera querido: que yo esté bien y que vuelva a hacer lo que sé hacer, que es jugar al fútbol. Estoy tratando de acomodarme dentro del dolor que tengo”.

La institución y su vida en Tucumán

Sbuttoni se fue de su casa hace varios años y reconoce que al principio le costó un poco por ser algo nuevo. Pero con el pasar de los años se acostumbró y se considera una persona fuerte gracias a su familia que siempre lo apoyó. “Mi personalidad y como me criaron hacen que siempre vaya para adelante a pesar de lo duro que sea el camino y de las cosas malas que puedan pasar. El tiempo todo lo acomoda”.

Un día llegó al club de 25 de Mayo y Chile. “Hace tres años que estoy en la institución, y uno ya se siente parte de Atlético. Me tocó vivir cosas buenas y cosas no tan buenas, entonces por ahí las vivencias que uno tiene generan esa empatía con la institución. Vas conociendo todo el seno del club, desde el que trabaja cortando el césped, hasta los utileros y los que se encargan de limpieza”.

“Mi gran amigo es Cristian Menéndez y con el club sólo tengo palabras de agradecimiento, es un grupo de personas muy bueno y se han comportado muy bien en lo personal con esto que me pasó con mi mamá. Voy a estar eternamente agradecido con todos mis compañeros y la institución. Encontrar ese cariño y después salir a la calle y ver a toda la gente que te apoya constantemente es muy lindo”.

Además, el defensor afirma que es algo hermoso estar jugando en primera y que la gente demuestre su cariño. “Siento orgullo cuando un niño me pide un autógrafo o una foto y me dice que me quiere y soy su ídolo”, confiesa.

Franco todavía tiene sueños por cumplir y entre sus planes está continuar una larga carrera en primera división. Además, de poder experimentar otra liga del mundo.

El lado B del Gringo

En lo sentimental, Franco revela que le gustaría formar una familia. “Siempre que me pongo a charlar con mis amigos digo que me gustaría. Hoy estoy en una etapa de mi vida que no soy un pibe, ni tampoco grande. Estoy justo en la edad para proyectar junto a una mujer”.

Algunas marcas de la vida decidió plasmarlas en su piel. “Haz de tu vida un sueño y de tu sueño una realidad”, reza la frase que tiene tatuada el central izquierdo de Atlético. Él confiesa: “Esto me ayudó cuando comencé esa búsqueda del sueño: jugar en primera división”. Además, Franco en el brazo izquierdo tiene dibujado un ángel. “Es el que me guía en alusión a mi mamá. Es una manera de expresar en la piel lo que pasa en mi interior”. Finalmente, también lleva una virgen tatuada que lo acompaña. “Soy creyente pero no al extremo. Creo que hay un Dios que maneja todo”, sostiene.

Por último, otros gustos que se suman a su pasión. El santafecino revela que le gusta el mar y salir a pescar. Junto a su amigo Cristian el Polaco Menéndez tratan de ir seguido. Sin dudas es su cable a tierra. Además, disfruta de juntarse con amigos “ de los que esta profesión te aleja. Siempre es bueno verlos, acompañado de un poco de rock nacional”. Así que son variadas sus actividades, pero para el Gringo su lugar en el mundo es y será la cancha.