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Beatríz Ávila

La mujer del intendente

“Detrás de un gran hombre, hay una gran mujer”, reza el dicho que hoy es obsoleto. Así nos lo remarca Beatriz Ávila, militante política y esposa de Germán Alfaro.

Ella dejó de lado sus actividades para estar al lado de su compañero de vida en esta nueva etapa / Foto Facundo Fadda

Beatriz Ávila nació en el corazón de Villa Amalia. Es madre, esposa, periodista y política. Según comenta, todo lo que hace se relaciona de alguna manera.

Quienes la conocen destacan su frescura y su buena predisposición para dar soluciones. “Soy sensible, comprometida con lo que hago, responsable y siempre pregono lo que ha sido mi vida como legisladora, primero como periodista y hoy acompañando a mi marido. Impulso todo lo que tiene que ser el bien para la familia, los hijos, para los sectores vulnerables y las minorías. Soy una persona que escucha mucho y trato de buscar soluciones”, sostiene.

La infancia con Germán

Ambos crecieron en la zona sur de la capital tucumana, Villa Amalia. Ella vivía sobre la avenida Jujuy y Magallanes, mientras Germán Alfaro compartía la última calle. Era casi inevitable el contacto. Ambos iban al Instituto Kennedy, aunque él a un curso más alto.

“Lo conozco a Germán de toda la vida, soy del mismo barrio que él. La primera imagen que recuerdo es cuando yo tenía ocho años y había una maestra que convocaba a todos los niños del barrio para hacer el pesebre viviente. Yo era pastorcita y él uno de los reyes magos”, rememora Beatriz. Pero no es esa la única imagen que ella atesora, además, lo recuerda resguardando el arco en la cancha. Él era arquero del equipo de fútbol del barrio, el capitán.

Conocerte fue un disparo al corazón

Las fotos junto a Germán se repiten en la oficina de Beatriz. Cada palabra sobre él demuestra el amor que le tiene. Sin embargo, no podría calificarse a éste como un amor a primera vista: “Lo miraba a Germán y me parecía que era un chiquito soberbio. ¿Viste cuando decís ‘a ese no lo puedo ni ver’? Bueno... así”, cuenta la exlegisladora, con un café de por medio.

Germán se fue del colegio y pasó al Liceo Militar. Según Beatriz, era raro que un chico de Amalia concurra allí. “Cuando aparecía yo lo odiaba, decía: ‘Este tipo se la cree porque va al Liceo’, lo odiaba”, repite entre risas. “Vos me podías nombrar a cualquier chico pero me lo nombrabas a él y decía: ‘No me hablés de Germán’”.

Al finalizar la primaria, Germán sólo aparecía por el barrio los fines de semana, lo que cortó la relación por un tiempo. El cumpleaños del Jhonny Ávila, actual legislador, además de vecino y amigo de la familia,  fue el momento del reencuentro.

Pero del odio al amor hay un sólo paso y ésta no fue la excepción. “Cuando lo vi, ya los dos más grandes, nos saludamos y nos pusimos a conversar. No andábamos en la tontera, desde chicos estábamos involucrados en cuestiones sociales. Ahí nos redescubrimos”, recuerda.

Paradójico pensar que de aquella mala relación que tenían en un principio se hayan convertido en los primeros y únicos novios que ambos tuvieron. Se casaron el 15 de mayo de 1992, cuando ella ya estaba recibida y a él le quedaban seis materias en la carrera de Derecho. Hoy, se preparan para las Bodas de Plata.

Él es su cable a tierra: “Yo tengo muy en claro que el conductor, el responsable de todo es mi marido. Además, sé que mi rol es acompañarlo para que tenga su mejor gestión”, nos relata. Este acompañamiento fue lo que la llevó a renunciar su banca en el Concejo Deliberante de la capital, a fin de que él tenga una mejor relación con el Concejo: “Creí que lo mejor era que mi rol sea sin cargos, acompañándolo, apoyándolo en lo que sé hacer. Así que somos un buen complemento”.

La política

Beatriz nos cuenta que si bien la familia de su esposo es la más adentrada en la política, tanto su papá como su mamá también lo estuvieron de alguna forma. Su papá, un peronista de toda la vida, y su mamá, militante del mismo partido en la rama femenina, actividad que compartía con su suegra.

Esa pasión continúa hasta la actualidad y nos detalla: “Actualmente, en mi casa se mama política. Mis hijos están involucrados en lo que hacemos. Aunque uno quisiera no llevar el trabajo a la casa, se torna imposible. Las trillizas tienen 17 y el varón tiene 14 años, desde que ellos comenzaron a tener conciencia de quiénes eran sus padres, se habla mucho”, confiesa.

Lo cierto es que los chicos, desde su lugar, aportan y se comprometen en las actividades políticas: “Con ellos descubrimos el tema de las redes y nos dan su punto de vista con total crudeza de lo que está bien y lo que está mal. Durante las campañas, las chicas siempre me acompañaban a mí pero no porque yo las obligaba o exigía, sino que nacía de ellas”, detalla.

La periodista

Más allá de su vida dirigencial, Beatriz es una reconocida periodista en Tucumán. Según señala, su inspiración fue Mónica Cahen Danvers, famosa conductora a la que veía a la corta edad de doce años en los noticieros.

“Cuando la vi por primera vez en la tele le pregunté a mamá de qué trabajaba esa señora, qué era. Cuando ella me explicó que era periodista le dije: ‘Yo quiero ser eso’. Ahí decidí que era lo que iba a estudiar”, recuerda.

“Yo me imaginaba periodista, con carrera en un medio. Con mi familia, con mi casa, mi perro. Y pude cumplir mis sueños”

Beatriz había pensado iniciar sus estudios en Buenos Aires pero por determinación de su familia siguió la carrera de Comunicación en el Instituto San Miguel. Por ese entonces, Germán se preparaba para ir al Colegio Militar, del que se recibió con la vuelta la democracia, en 1983.

Sobre su carrera nos cuenta: “Fui periodista de televisión. Comencé con Omar Noblega en La Mañana, el primer programa tucumano que salía en directo de 7 a 9 h. Lo hacía Omar, Tomás Luciani y yo”.

Sus siguientes pasos la llevaron a trabajar en el diario La Gaceta, primero como aspirante y luego como cronista. Allí comenzó en la parte de educación pero su pasión por la política la condujo a esa sección, en la que siempre debía haber estado. “Conseguí varias primicias. Entre esas cuento con algunas que fueron destacadas. Por ejemplo, una entrevista con Palito Ortega donde confirmaba que su compañero de fórmula era el Dr. José Falú”, señala.

Como si ello fuera poco, también tuvo su momento estelar. Fue cuando le pidieron que haga su primera columna de opinión sobre política y habló de las cuentas en Suiza del exgobernador Antonio Bussi.

¿Quién es Beatriz Ávila?

“Me considero mi mejor título, el que yo soñé y el que me costó mucho, el de mamá. Fueron siete años de buscar y de soñar tener esa familia con Germán. Llegaron primero las trillizas y me cambió la vida. Después mi hijo, cuando ya decía que tres eran suficientes, llegó a completar todo”.

Conocimos más de esta madre, esposa y dirigente. Ella retruca el dicho popular porque una gran mujer no está detrás de un gran hombre, sino al lado.