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Personaje

Apasionado de los medios y decano de alma

César Jorrat tiene un nombre que le pesa a la cámara. Cómo es su vida, sus comienzos en la comunicación y su fanatismo por el fútbol.

César Jorrat disfruta de los partidos de Atlético junto a sus hijas / Captura web

El café cortado estaba servido en la mesa mientras comenzaba la charla. César Jorrat daba un sorbo para comenzar a relatar su pasión por los medios de comunicación y sus primeros pasos en la televisión.

Cursó la educación primaria en la Escuela Belgrano 259 porque su tía era maestra y daba clases allí. Terminó sexto año y su vida de secundaria tuvo lugar en el Colegio Lorenzo Massa, de donde egresó con un título electrotécnico y fue en 1983 cuando se animó a dar los primeros pasos en la televisión. “En Buenos Aires daban un programa que se llamaba Música Total en Video, que pasaban videoclips de canciones. Viajé allí y me ofrecieron que se emita acá”, afirma.

El programa se emitió por Canal 8 y la condición era que César vendiera publicidad. “Ahí fue cuando arranqué pero me fue pésimo porque perdí mucha plata”, recuerda. Tiempo después, en 1985, se juntó con un grupo de amigos y confeccionaron lo que fue el primer programa magazine de Tucumán, Conexión Videos, que estuvo sólo seis meses al aire.

César necesitaba generar recursos y comenzó a realizar videos de casamientos: “Me compré una cámara de VHS. La gente quería tener sus recuerdos de fiesta, además de las tradicionales fotos. Ahí se generó el negocio”.

Su pasión por el Deca

El fanatismo del fútbol se transmite de generación a generación y éste no fue un caso aislado: “Lo heredé de mi papá, quien fue directivo de Atlético y siempre me llevaba a la cancha”. Hincha del Deca y de los Xeneixes, es dirigente del club tucumano y afirma que es muy sacrificado su trabajo. “Cuando le va mal al club, es culpa del dirigente y cuando le va bien es mérito del técnico. El que no está metido en un ambiente directivo, no sabe el trabajo que hay de por medio”, asevera.

Se reúne una vez a la semana y las charlas se extienden hasta la madrugada, todo sea por el bien del club. “El fin de semana, cuando hay partido, nosotros estamos trabajando constantemente para dar lo mejor al equipo y los hinchas”, comenta.

Lograr el ascenso a primera fue duro y complicado para los dirigentes del decano: “Hubo momentos feos donde había que incentivar a los jugadores y que no se desmotiven para lograr el ascenso. No iba casi ningún hincha a los primeros partidos hasta que recuperamos su confianza”. César intenta trabajar con esa pasión que lo vuelve loco y pudo contagiar a sus hijas: “Son decanas pero no las obligo a ir a la cancha, van cuando quieren”, confiesa.

La importancia de la familia

Se casó a los 28 años y fue cuando iba a trabajar a un casamiento en Rosario de la Frontera cuando su vida dio un vuelco inesperado: “Tuve un accidente en la ruta y mi auto quedó dado vuelta. Perdí los equipos de trabajo pero no mi vida. Me focalicé en mi familia y dejé un poco de lado el trabajo”, recuerda.

Afirma que sus hijas llegaron en el momento justo. “Cuando se es papá no se vive para uno, se vive para los hijos porque son lo mejor que uno tiene”, confiesa. Se define como un padre muy permisivo que no pone los límites que corresponden: “Las malcrío y les doy con todos los gustos aunque no esté bien. Vivo para ellas y doy la vida por ellas”.

Su hija mayor trabaja con él en la productora y afirma que tiene que regar el pasto que ya está sembrado: “Le falta mérito y esfuerzo por trabajar conmigo pero tiene una capacidad tremenda y es brillante para todo lo que se proponga”. La menor, en cambio, se inclina por el diseño. “Aunque es chica, sabe que quiere vivir en París y trabajar como editora en una revista o en un estudio de diseño”, comenta.

Sin el futuro asegurado

César confiesa su obsesión por la organización y las estructuras: “Siempre tengo a mano mi agenda y anoto absolutamente todo”. Soñador tal vez, cuando comenzó a trabajar hace más de 30 años, ya se imaginaba llegar hasta donde está ahora: ”Me apasionan los medios, me encanta mi trabajo. Si tuviera que trabajar las 24 horas no me canso, amo lo que hago”.

No tiene límites, quiere seguir creciendo hasta alcanzar las estrellas y seguir aprendiendo. “Nos sé hasta donde voy a llegar, nunca voy a dejar de perfeccionarme porque quiero ser brillante en todo lo que me proponga”, concluye. Todos los días agradece a Dios las posibilidades que le dio en la vida y las hermosas hijas que le regaló con quien comparte la pasión por el Decano y la cámara de televisión.