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Francisco Aparicio considera que el doping es acortar caminos en la competencia / Foto Lucas Santeyana

“Mi sueño es ver chicos de bajos recursos nadar”

Francisco Aparicio, entrenador, padre de familia y apasionado por el deporte. Quién y cómo es el triatlonistas que aún tiene muchos desafíos por delante.
Francisco Aparicio considera que el doping es acortar caminos en la competencia / Foto Lucas Santeyana

La tarde tucumana tiene un tinte naranja. El calor parece haber llegado para quedarse. Las calles del microcentro están tranquilas. Al menos hasta llegar a la hora pico. El lugar de la reunión es el IND (Instituto de Natación y Deportes), al llegar un pasillo largo nos conduce hasta las piletas, allí nos recibe con los brazos abiertos nuestro entrevistado. 

El calor en las instalaciones se siente aún más. Las piletas climatizadas comienzan a hacer su trabajo, junto a los alumnos que disfrutan una nueva jornada. Francisco Aparicio, profesor del establecimiento, luego de una charla previa para descontracturar, decide relatar su historia de vida.

Los primeros pasos deportivos

Para muchos, la infancia es el mejor momento de la vida y donde todos quisieran regresar. La de Francisco estuvo dividida en dos partes. El pueblo de Santa Lucía (en el sur de la provincia) lo vio estudiar y divertirse. Al llegar a la ciudad (San Miguel) en su segunda etapa de crecimiento, con gran entusiasmo se avocó a lo deportivo: “Cuando yo vengo a vivir aquí, era salir de la escuela y hacer actividad física. Recuerdo que en el Complejo Ledesma hacía natación junto a mi hermano, él era el bueno y yo el malo”.

Profesor de Educación Física y caracterizado por un gran saber, Pancho descubrió una disciplina impensada en su vida. “En una época en la televisión daban el deporte y el hombre y una de esas actividades que pasaban era el Ironman. Con mi hermano (Luis) veíamos este tipo de programa y decíamos qué bueno sería participar. De las tres cosas que se necesitan; sabíamos nadar, andar en bicicleta y para correr teníamos que entrenar más”.

El destino de Francisco siempre estuvo relacionado al deporte. Con la intención de realizar uno de sus sueños, en el año 1994 fue parte de una de las primeras competencias de Triatlón en el ex Valladares (actualmente el IND): “Tenía 18 años y recién estaba comenzando la facultad. Salí tercero y fue cuando dije esto voy a hacer cuando sea grande. Me había puesto en la obligación de recibirme de profesor de Educación Física y empezar en un futuro a competir”.

La familia y las claves de la competencia

Pilares fundamentales en la vida de Francisco, la familia estuvo y está presente siempre que el triatlonista lo necesita: “Desde chico mi viejo (Luis) nos inculcó el deporte. Además él nos llevaba a las piletas todos los días. De grande también me acompañó a las competencias y hacía cosas extrahumanas como yo digo”.

Radicado en Yerba Buena y casado hace más de diez años con Nora Helguero, su locura también llevó al atleta a ponerles nombres de deportistas a sus hijos (Lance y Ian): “A los chicos les puse así fue por un triatleta y un nadador. Ellos están acostumbrados ya a ver mi vida profesional, aunque no tienen las mismas locuras que yo. Siempre me relajo haciendo actividad física e incluso los días que no entreno mi esposa me manda igual a entrenar”.

Para muchos el triatlón es una disciplina que se ve a lo lejos o desconocida. Para otros, cómo Aparicio, es su lugar en el mundo y se necesita de ciertas claves. “En el contexto donde nosotros estamos los más difícil es la natación. Para correr este tipo de competencias hay que estar bien preparado mentalmente. El cuerpo recibe la orden de la cabeza”. 

Sin embargo, la vida diaria de Panchito también tiene otros roles. Empleado en la Dirección de Deportes de San Miguel, en el verano da clases de natación en el Complejo Ledesma y en el invierno aprovecha para enseñar atletismo en el Tercer Centenario (Parque 9 de Julio), donde asegura que es otro de sus lugares para distenderse.

Su referente y desafíos

Siempre que arrancamos un sueño tenemos alguien a quien admirar o seguir. El profesor Andrew Wheeler, de la Facultad de Educación Física, es uno de los triatlonistas más antiguo de la provincia y un referente en la vida de Pancho.

Las chapas verdes del tinglado se muestran en todo su esplendor. Los curiosos no pueden dejar de faltar y la divertida charla continúa su rumbo. El Ironman está en la órbita del profe Aparicio, donde ya compitió en dos oportunidades en Florianópolis (Brasil): “Con un grupo de seis chicos entrenamos juntos los fin de semana para ir a la competencia. No pusimos Black Shark (tiburones negros) y siempre nos acompañamos por cuestiones de seguridad cuando andamos en bicicleta”.

Querido por los triatlonistas de la provincia, Francisco intenta siempre que sus alumnos no busquen los resultados rápidos sino disfrutar de la actividad: “Mi único interés es el bienestar de las personas con las cuales trabajo. Si, motivo a la gente a que disfrute del deporte, que sea placentero y no un peso”.

Enseñanzas y anhelos

Las rutas del destino no siempre es lo que uno se imagina. A veces pensamos que estamos listos para ser los mejores, sin embargo un pantallazo en la vida nos enseña mucho más: “El primer Ironman recuerdo que largue nadando y salí entre los primeros del agua, luego me fui andando en bicicleta con los pro. En un momento vi que todo el mundo me pasaba y quería abandonar en la primera vuelta. Seguí con lo que pude y eso fue un duro aprendizaje de la importancia que tiene ser realista con lo que uno hace”.

Con la intención de que el Triatlón se conozca más y los niños comiencen a interiorizarse, esto es una de las cuentas que el docente, de 42 años, busca cumplir en un futuro no muy lejano. Además, sin pelos en la lengua afirma que es fundamental tener piletas económicas del estado: “No lo digo como una crítica destructiva, pero la natación tiene que dejar de ser un deporte elitista. Mi sueño es ver chicos de bajos recursos nadar. Cuando yo vea a esos niños realizar la disciplina me sacaré el sombrero con los gobernantes”.

La tarde sigue su rutina y el calor no da tregua. Francisco Aparicio aprovecha para armar su bolso y prepara su vuelta a casa. Antes de decir adiós, elige dejar un mensaje a los deportistas: “Los chicos deben dejar de estar más preocupado por la suplementación que por el entrenamiento. Eso es el paso previo al doping”.

Alejandro Lobo
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