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Nadar, correr y pedalear para vivir

Juan José Sirimaldi sufrió una arritmia que generó un cambio en su forma de vivir. Conocé el pasado y presente de uno de los triatlonistas más conocidos de la provincia.
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Tucumán se ilumina con el sol de la mañana, el resplandor de los árboles decora las calles del microcentro y las personas recorren la ciudad en un sinfín de idas y vueltas. El sitio de reunión es la Caja Popular de Ahorros, al llegar, una escalera nos conduce a la oficina de nuestro entrevistado.

Es raro ver a una persona que dedica gran parte de su vida al deporte vestida de traje. Pero su lugar de trabajo así lo amerita. Juan José Sirimaldi nos recibe amablemente y somos conducidos al lugar elegido para la entrevista, una pequeña charla para romper el hielo y el grabador comienza con su trabajo.

Recuerdos que no se olvidan

Al iniciar con las preguntas, los recuerdos de la infancia invaden el ambiente, una niñez que transcurrió en la capital tucumana, rodeada de amigos y juegos. Juan es hijo de padres separados, sin embargo, su relación siempre fue la mejor debido a que ambos  estuvieron presentes acompañando los sueños del niño. Además, es el mayor de dos hermanos a los que valora por todas las vivencias del pasado y presente.

El colegio es otra etapa que recuerda con entusiasmo, sus primeros años de estudio fueron en el Tulio, la secundaria la cursó en el Colegio Nacional y egresó en 1995. “Me da mucha nostalgia pasar por el colegio”, comenta con una sonrisa.

Dos años después de finalizar el secundario, se casó con su primera esposa, con quien tuvo dos hijos y, en el 2000, ingresó a la Caja Popular, lugar donde sigue trabajando.

Una nueva forma de vivir

Un problema de salud lo involucró en el deporte. Sirimaldi padecía de obesidad que él consideraba descontrolada. En ese tiempo, no se daba cuenta del mal estado de salud que portaba pero un episodio de arritmia lo hizo recapacitar.

Con el objetivo de realizar un cambio de vida, en el 2008 empezó con actividad física moderada y con una dieta estricta. Al empezar a correr, conoció a un grupo de personas y, en el 2009, un video llamado Padre e hijo encendió su alma al conocer la disciplina del triatlón.

El desafío llegó de pronto e inmediatamente comenzó con la búsqueda de un entrenador. Gustavo Torres fue el encargado durante su primera etapa. Juan recuerda la inscripción a su primera carrera con una sonrisa. “Mi entrenador me dijo que me inscriba en la categoría más corta pero yo me inscribí en la más larga, cuando le comentó la decisión, le preguntó cómo plantear la competencia y la respuesta inmediata fue ‘tratá de salir vivo del agua’”, confiesa entre risas.

El paso del tiempo lo llevó a superarse y empezó a entrenar para competir en la distancia Ironman, una disciplina del triatlón con distancias más largas. Corrió siete oficiales.

Además, se propuso participar en un ultra ironman, competencia que se desarrolla en tres días. “Fue una experiencia tremenda”, confiesa. Luego, lejos de quedarse sin metas, completó 15 en 15 fin de semanas consecutivas, una locura total.

Este tipo de decisiones llevó a sus amigos a apodarlo como el Loco. Sin embargo, Juan siempre consulta sus ideas con su actual entrenador, Pancho Aparicio. “Lo escucho mucho porque él me dice si puedo o no”, señala.

Además, el entrenamiento debe ser equilibrado, el triatlonista debe complementar los tres niveles: la natación, el trote y la bicicleta. Es necesario ser parejo en las tres disciplinas. Los horarios de entrenamiento son obligatorios para Juan y no se puede dar el lujo de perder un día.

La familia: el pilar de su vida

Pero el deporte no lo es todo, también debe cumplir con su papel en el trabajo y en la familia. En este sentido, a la hora de entrenar, los hijos siempre están presentes colaborando en sus nuevos proyectos y sueños.

La familia es esencial, al ser carreras tan largas es necesario el apoyo en todo momento. Teniendo en cuenta que los meses previos son fundamentales, es necesario que acompañen al competidor. Con respecto a ello, Sirimaldi se muestra contento porque cuenta con el apoyo que necesita de parte de su actual pareja, Mariana Solórzano, y de sus cuatro hijos. “Es una disciplina donde necesitás a tu familia”, comenta.

Después de las actividades un tiempo de relajación

Ante tanto trabajo y entrenamiento, también hay tiempo para la dispersión. En su tiempo libre, la televisión está presente, principalmente a la hora de los documentales. Este estilo es uno de los favoritos de Sirimaldi. Además, se considera fanático de Mythbusters (cazadores de mitos) y de los programas de subasta, por la historia de los elementos que se venden.

En cuanto al fútbol, se reconoce como hincha de Boca pero afirma que no es muy seguidor del deporte.

Ante la pregunta de cómo se imagina en unos años, bromea y sostiene que corriendo más rápido. Juan no duda de que continuará realizando el deporte que tantas satisfacciones le da. Al respecto, afirma que no suele ponerse objetivos a largo plazo, la vida es una sola y hay que vivir el día a día. Una frase que lo caracteriza en su estilo de vivir es: “‘Todo lo que vos sembrás, después cosechás’. Es un lema para mí, a la larga, la vida te devuelve cosas buenas”.

La entrevista finaliza, Juan tiene que volver a sus labores diarios, pero antes brinda un consejo para todas las personas que no se animan a iniciar con el deporte:  “Se puede, el punto está en querer y arrancar. Si yo lo hice, lo hace cualquiera. Puede todo el mundo, es cuestión de quererse un poco”.

Lautaro Vitulli Paz
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