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Personajes

La dama del hockey

La defensora del Jockey y capitana del seleccionado de Los Naranjitas, Camila Machín, cuenta sus primeros pasos en el deporte y otros detalles de su vida personal.

Camila Machín se mostró muy a gusto y nunca deja de soñar a lo grande / Foto Facundo Fadda

Tarde de verano, el calor agobia en Tucumán pero siempre es un buen momento para conocer un poco más sobre la vida de los protagonistas para este 2016. Entonces, la Plaza Independencia es el principal testigo para que la defensora del Jockey Club, Camila Machín, repase su pasado, cuente su presente y palpite su futuro con la buena onda de siempre.

Tiene 21 años, nació el 3 de septiembre de 1994. Vive en Yerba Buena y es la mayor de tres hermanos. Estudia Ingeniería Civil en la UNT (Universidad Nacional de Tucumán) y egresó en el colegio El Salvador. Además, es la capitana de Las Naranjitas Sub 21 y juega en esta disciplina aproximadamente desde los 7 años cuando sus padres la llevaron al club por primera vez.

Una pasión nace y crece

Luego de que sus papás la acercaron al Jockey, todos los amigos del barrio de Cami ya jugaban allí. La institución quedaba cerca, tenía que decidir entre las bochas y el palo o practicar algún otro deporte, no lo dudó y se quedó en el club.  Le gustó el juego en equipo. Sabía que era lo de ella.

Machín fue poco a poco tomándo el gustito en la institución. Fueron días de muchas expectativas y nervios: “Empecé a jugar cuando tenía más o menos siete años, ese día me llevaron al club mis padres. Recuerdo que estaba ansiosa, cuando fue el inicio me correspondía estar en la edad de la décima división (las más chiquitas)”, sonríe la defensora y segundos después amplía: “Pero como era alta para mi edad me subieron a una división más en las infantiles. Era la más alta y grandota de mis compañeras”. De esta forma, fue escalando por cada división hasta llegar a la primera.

Pero por supuesto, el destino tenía guardado mejores cosas para ella y llegaron en el momento justo ¿Qué deportista no sueña con representar a su tierra? Ella cumple su sueño porque es una de las elegidas para salir a la cancha y dejarlo todo con la camiseta del seleccionado. “Me convocaron a un preseleccionado cuando tenía trece años, después de entrenar varios meses, dieron la lista de las que viajaban y yo no lo podía creer”.Desde entonces, ella forma parte del grupo de los seleccionados y cada vez le genera más expectativas. “Es algo que espero con ansias todos los años. Me gusta mucho, lo disfruto porque además de aprender hice muchas amigas ahí”. Sin dudas un gran logro en su carrera.

Cami no sólo jugó en el Jockey Club de Yerba Buena y en el seleccionado tucumano, también pasó por Europa. Así que cuenta con una experiencia muy significativa conviviendo con otras personas en el viejo mundo. Se desempeñó en el Taburiente por la temporada 2013/2014: “Fue una experiencia muy linda, además de conocer otro país, conocí otras personas excelentes que hasta el día de hoy soy amiga”, dice la defensora con un toque de nostalgia y luego agrega: “Jugué en un nivel muy diferente al que estoy y me hizo madurar mucho, como jugadora y como persona fue muy enriquecedor. Me gustaría volver algún día”.

Mientras los autos van y vienen, más son las personas que se acercan a ser testigos de sus habilidades con la bocha, ella no se intimida. Se siente tan a gusto como con su presente deportivo. “En el Jockey estamos creciendo a pasos chiquitos pero seguros, no sólo como hockey sino también como club”, asegura.

Una pispeada por dentro

Camila no tiene reparos en contar sus gustos y quehaceres diarios. Confiesa que su música preferida para bailar depende del momento. En la cocina se las arregla bien. “No soy tan buena como mi hermana (Paula) pero cocino bien”, asegura sonriente para luego dejar asentado como es en el estudio: “En ese tema soy medio vaga pero una vez que arranco a estudiar algo le pongo mucha pila”.

En un día de su vida generalmente va a la Facultad por la mañana y a la tarde almuerza en casa, pasa por el gimnasio, para luego estar un rato con su novio. Sin olvidar a la noche los entrenamientos para luego descansar y recargar pilas.

Aún queda por saber un poco más sobre ella. Entre tantas canchas y partidos jugados, su historial está lleno de anécdotas por contar. Como en todo ámbito de la vida siempre hay una que se destaca del resto: “Tengo una que siempre nos acordamos con mis compañeras de juveniles que en un partido de la entrenadora Cecilia la Vieja Rojas estaba tan empecinada en que juguemos por fuera, que de tanto gritar  en un momento le salió ¡Por juera! ¡Por juera!’. Hasta el día de hoy nos reímos”.

Con un ojo en el futuro

Así como pasa el tiempo en un abrir y cerrar de ojos. En Plaza Independencia, sin darnos cuenta, es casi el momento de la despedida. También es momento de poner un ojo en el futuro no muy lejano: “En este 2016 me veo con muchas ganas de cumplir objetivos así que tengo que trabajar el doble para conseguirlos”. Ella aún tiene la espina de no haber salido campeón con el Jockey en el primer plantel, Sin embargo confía en que se trabajará mucho para lograr esa meta. De arriba no vendrán las cosas.

Aunque falta mucho para su retiro en la actividad, confiesa que se ve yendo al club los sábados para ver cómo juega el plantel de primera división. Tiene planeado para ese entonces descansar de tanta actividad física, aún falta. El tiempo lo dirá todo.   

Por último, la capitana de Los Naranjitas, deja su parecer sobre la actualidad del hockey en Tucumán: “Creo que está creciendo y va por buen camino. Que nos falta es verdad pero va en ascenso”. 

La tarde se despide. Los autos van y vienen todo el tiempo y la gente se ve algo apurada. Será hasta otra oportunidad que el diálogo nos convoque con la dama del hockey.