El tiempo - Tutiempo.net
Inicio Actualidad Política TucZone Deportes Vida&Ocio Diálogo A.
Vida

Erudito en medicina

Gabriel Yedlin es uno de los políticos más conocidos en la provincia. Su amplia trayectoria lo llevaron al lugar que hoy ocupa. Su historia, sus gustos, la trastienda detallada de su vida.

Foto Facundo Fadda

El calor azota a Tucumán, la mañana no da tregua y todos se dirigen a sus destinos agobiados por las altas temperaturas. La Casa de Gobierno, lugar que concentra a los funcionarios encargados de dirigir nuestro futuro, se encuentra resplandeciente por los rayos del sol. Recorremos un largo pasillo para encontrar nuestro destino. En un rincón se ubica el Ministerio de Desarrollo Social.

Nos recibe una pequeña mesa de entrada y, a los pocos segundos, el encargado del ministerio asoma. Con una sonrisa en la cara nos saluda y da la bienvenida. Caminamos unos pasos hasta llegar a su pequeña oficina. Los cuadros de momentos importantes en su vida rodean un escritorio. Al lado de su mesa de trabajo, luce una bandera argentina.

Gabriel Yedlin es una persona humilde y muy trabajadora, su escritorio repleto de expedientes, aunque muy ordenado, así lo demuestra. Sin más vueltas, inicia la charla.

Los hermanos sean unidos

Gabriel es oriundo de Tucumán, nació en 1968 y es el menor de tres hermanos varones. Los recuerdos de su infancia llegan guiados por las preguntas. Vivió toda su niñez en el Barrio Sur de la capital tucumana. Sus padres desempeñaban la función médica, carrera que eligió al igual que sus dos hermanos.

La poca diferencia de edad entre los jóvenes fortaleció la relación. Sus recuerdos más cercanos son los “picados” que jugaba con los amigos del barrio o las salidas en bicicleta. Además, al ser el hijo menor, padecía los “experimentos” de los hermanos. La anécdota cuenta que solían saltar de la terraza del consultorio médico de su padre agarrados de un paraguas, al mejor estilo Mary Poppins.

La vida escolar no fue muy alejada de sus hermanos, asistió a la Escuela Integral, ámbito donde desarrolló todos los estudios iniciales. Paralelamente, estudiaba inglés en el Anglo, lugar donde forjó una amistad con Juan Manzur. “Solíamos escaparnos para ir a jugar a Tic-Tac-Toe o íbamos a Cucurucheto (lugar donde vendían papas fritas en conos de cartón)”, recordó sonriente.

Médico por herencia

Al finalizar los estudios, decidió seguir a toda su familia y estudiar Medicina. Compartió sus años en la Facultad con Manzur y conoció a Claudia, quien luego sería su esposa. Terminó la carrera en seis años siendo escolta de la Facultad con un promedio de 9,30.

Al recibirse, se mudó a Buenos Aires para realizar la residencia. Tras seis meses se casó con Claudia, después de costarle la relación a distancia.

Luego, realizó estudios especializados en otorrinolaringología en el hospital de clínica de la UBA. También tuvo una estadía en el Hospital de Pediatría J. P. Garrahan y decidió volver a Tucumán en 1998. En el 2002, viajó a Israel, donde permaneció cuatro años junto a su familia. En el país de Medio Oriente,  continuó con sus estudios, esta vez especializándose en cabeza y cuello.

Finalmente, volvió a la provincia para comenzar con sus primeros pasos en la política.

Aires de cambio

La política nunca estuvo en los planes de Gabriel, seguramente porque vivió durante una época muy compleja del país. La mayor parte de su vida primaria la cursó durante la dictadura militar. En la secundaria, se produjo el retorno de la democracia y sus estudios universitarios fueron durante el Gobierno de Menem.

Debido a los distintos estados que atravesó el país, Yedlin decidió no acercarse a este terreno. Sin embargo, durante su estadía en Israel, asumió José Alperovich en Tucumán y, con él, Juan Manzur como ministro de Salud. “Eso me hizo ver que había nuevos aires”, declaró.

Al ser llamado, decidió regresar para conformar parte en el gabinete de Manzur. Además, participó como Secretario de la Nación. Finalmente, con la asunción del nuevo Gobernador, asumió como Ministro de Desarrollo Social, puesto que le sorprendió pero al que se adaptó. “No lo veo muy distinto a Salud. En desarrollo trabajamos más sobre los determinantes que en el tratamiento de los pacientes”, destacó.

De afectos y algo más

Actualmente, se encuentra casado con Claudia. Ella se desempeña como profesora de danzas y es bailarina clásica. El arte se encuentra muy apegado a su familia gracias a los conocimientos de su esposa. Además, tiene tres hijos, Tamara, José y Javier.

“Las relaciones se construyen a partir de la confianza, el cariño y el tiempo. Los gustos se comparten y se generan nuevos. En la convivencia uno aprende cosas nuevas”, sostiene con respecto a su relación con Claudia.

Además, en su tiempo libre le gusta hacer asados, acompañados de un buen vino y queso. El folclore es infaltable en su pasatiempo y se reconoce como admirador de Duo Coplanacu.

El fútbol es otra parte de su vida, tanto en la lectura como en el sentimiento. Uno de sus autores favoritos es Eduardo Sacheri, escritor de cuentos del deporte. Por otro lado, manifiesta su simpatía por Boca y, entre los clubes tucumanos, tira por el Decano.

La vida de Gabriel Yedlin gira en torno al estudio, el trabajo y la buena relación con sus familiares y amigos. Entre sus valores se encuentra la justicia y siempre trabaja intentando no dejar de ser la persona que en verdad es. Es por esto que la autodefinición despliega a una persona honesta en todos los sentidos.