El tiempo - Tutiempo.net
Portada Actualidad Política TucZone Deportes Vida&Ocio Diálogo A.
Historias de vida

El éxito es un viaje, no un destino

Esta es la historia de Silvio Nava, actual jefe de prensa y directivo de Atlético Tucumán, quien supo ser hincha de la popular hasta llegar a ser lo que hoy es.

Para Silvio el Monumental es como su segunda casa / Foto Lucas Santeyana

Miércoles por la tarde: el calor hacía furor en el estadio Monumental José Fierro, que se sentía protagonista como muchas veces se debe sentir Silvio Nava cuando un equipo visita la provincia.

En una de las oficinas de la institución, donde las vitrinas son poseídas por los trofeos y distinciones que la entidad recibe año tras año, se encuentra la puerta más requerida: la del departamento de prensa y difusión del Club Atlético Tucumán. Allí está un hombre de mil historias, un padre de familia, un trabajador (tanto directivo como vendedor) y, sobre todas las cosas, un enorme hincha del Decano.

Su intimidad y la pasión por el fútbol

Linda, divertida, alegre y reservada, así fue su infancia. Hasta los 7 años vivió en el microcentro tucumano y a veces disfrutaba de su pasión, que era jugar a la pelota en la calle, con pocos amigos, debido al lugar. Un año después, su familia se mudó al barrio Centenario, donde su infancia fue plena y más completa: con potrero, sitio baldío, chicos de la misma edad, Silvio tenía por fin eso de lo que había carecido, así disfrutaba más.

Actualmente su familia está compuesta por su mamá y ocho hermanos: cuatro mujeres y el resto varones. Siempre encontraba a alguien de la familia con quien jugar, ya que su pasión era el fútbol, que a tan corta edad ya decía presente. Su padre fue fanático toda la vida del Club Central Norte, pero siempre simpatizó por Atlético.

En el año 1975, todos los domingos eran de cancha, ya que el equipo de aquel entonces comandado por Julio Ricardo Villa lo invitaba al estadio Monumental a ser parte de esas grandes épocas.

Juan Carlos, el hermano mayor, apodado como la “oveja negra” de la familia es fanático de San Martín, entre todos los demás Decanos. En 1977 a Silvio le tocó vivir su primera frustración y este Ciruja se encargó de hacerle la vida imposible con todas las cargadas habidas y por haber. “Recuerdo aquella tarde que perdimos con Atlético Ledesma la final por el ascenso al Nacional, mi hermano me cargó hasta más no poder”, expresó.

Su padre fue un gran ejemplo en su vida, por más que su corazón decía que era de Central Norte, su cariño por Atlético crecía con el correr de los días. Gracias a él aprendió lo más importante que era vivir, sufrir e incluso emocionarse por un club.

La pieza más importante de su vida, su padre, padeció un ACV (Accidente Cerebro Vascular) que desencadenó una pronta despedida: Silvio tenía sólo 15 años. Él reconoce que atravesó una etapa bastante dura, que incluso le encantaría poder verlo ahora, ya que está seguro de que su padre estaría eternamente orgulloso de él. “Uno de los recuerdos más lindos que me dejó mi papá fue cuando jugábamos en el fondo de la casa de barrio Centenario, siempre pateaba con nosotros. A pesar de su dificultad de salud, siempre jugaba”, afirmó.

Molesto y enamoradizo pero jamás mujeriego, Silvio sabía que el amor por la redonda jamás podía faltar. “La cancha de la Escuela de Agricultura, donde cursé el secundario, me trae muchos recuerdos, ya que me encargaba de organizar el campeonato. Siempre fui arquero y, como me gustaba tanto, me llegaban a decir que mi cabeza era como una pelota”, aseguró.

En la actualidad compara su adolescencia con la que le toca vivir a sus hijos. Antes había más potrero, era normal jugar en la calle o simplemente armar un picado en el Parque 9 de Julio. Ahora, la tecnología cambió bastante a los jóvenes.

“A mi señora, Marcela, la conocí en 1989. Estuvimos de novios unos años y llegamos a casarnos en 1991. Nos conocimos en una fiesta, fuimos enamorándonos con el tiempo y jamás nos separamos. Somos bastantes unidos, nos enojamos por ahí pero jamás en la vida nos separamos”, comentó. Para Silvio es importante que su esposa sea una gran compañera, ya que en esto de lo dirigencial, el apoyo es clave. Tiene tres hijos varones y una mujer: Álvaro, Federico, Tomás y Maria Emilia. “Los chicos son bastantes guardabosques con su hermana y yo, como padre, por ahí también lo soy”, confesó y no aguantó las risas ante el testimonio.

Jefe de Prensa

Para Silvio todo fue casualidad. Comenzó alentando en la tribuna de calle Laprida; ya en 1994 se hizo socio plateista hasta la actualidad. Junto a sus amigos Marcelo, Daniel y Walter, Nava tenía compañía en la tribuna para alentar los 90 minutos al club de sus amores. Entre los años 2001 y 2002 apareció Internet como una herramienta laboral, por lo que Silvio empezó a formar parte de un grupo que estaba ligado al Sitio Oficial de la institución. Curioso y detallista, siempre anotaba todo y eso fue lo que lo llevó a colaborar con notas y recuerdos de Atlético en las viejas épocas.

En el año 2005 queda acéfalo el Departamento de Prensa. Ignacio Golobisky, secretario del mismo rubro en ese año, le ofreció el cargo en que hoy en día se destaca. “Acepté como todo un valiente, de corajudo, en ese tiempo navegábamos el Argentino A. Yo a los medios los conocía, pero fue muy difícil al principio”, recordó.

En el cargo, muchas personas lo miraban con desconfianza y hasta llegaron a subestimarlo, pero poco le interesaba al nuevo jefe de prensa, ya que Silvio siempre aportó su granito de arena. Así fue conociendo muchos dirigentes; Hugo Bermúdez, gerente de la institución, le tendió una mano y con el correr del tiempo llegaron a ser grandes amigos. También tuvo la oportunidad de conocer a Julio Barreto, que en ese momento era médico del club. En fin, fueron muchas las personas que lo apoyaron en el camino más duro.

Cómo llegó a ser directivo

Gracias al incondicional apoyo de Mario Leito, en su reelección en junio del 2010, ingresó a la Comisión Directiva como vocal suplente. Tres años más tarde ya fue como titular y hoy en día se posiciona en el séptimo lugar. “Por mi parte siempre estaré dando una mano porque soy hincha de Atlético y voy a apoyar de una manera u otra, más allá de los nombres que conduzcan a la institución siempre hay que ir hacia adelante”, aseveró.

Amigos en el ambiente del Decano

El mundo del fútbol le dio bastantes amistades: Hugo Bermúdez, actual gerente de la institución; Julio Barreto, que fue jugador y médico del club, y Luis Reartez, de quien destacó el gran vínculo que los unió. “Nos hicimos muy amigos con él. Era de un carácter introvertido, fue una persona muy cerrada, que hasta incluso le daba vergüenza ir al club, y yo siempre decía `cómo un ídolo así no asiste a la cancha´. Fue ahí donde lo empecé a invitar y de a poco lo fui involucrando. Luego, Luis empezó con la escuelita de fútbol y después estuvo en las inferiores, hasta que Dios se lo llevó”, recordó al borde de las lágrimas.

A modo anecdótico, recuerda como si fuera ayer que en Burruyacú disputó un partido junto a las viejas glorias. Silvio llevó su botinero por las dudas y justo ese día faltó el Turco Salomón y terminó de arquero. Reartez, con toda humildad, le comentaba a la gente presente que él (Nava) había sido un gran arquero de la historia de Atlético, cuando en realidad había estado sólo unos meses en las inferiores del club.

Atlético: lo que se viene y más

Para Silvio este año va ser fundamental hacerse fuerte de local, ya que es lo que le dio el campeonato de la B Nacional. El Decano ganó un alto porcentaje de puntos en su casa y ese será el objetivo a repetir este año. “El Vasco ya lo dijo, este año saldrá a jugarle a todos por igual, ya sea Racing, Boca o el que fuese; hay que ganarles a todos”, afirma con seguridad, confiando en el equipo de sus amores.

“Es parte importante de mi vida, desde el punto que en mi casa o en donde sea, hablo diez o 15 palabras y en toda la conversación aparece de una u otra manera Atlético. Con mis hijos siempre hablamos del Decano, me piden información sobre los refuerzos pero por ahí tengo que ser un poco cerrado y les cuento lo básico. Cuando ellos hacen su críticas y se enojan también hay que entenderlos”, expresó.

En relación con lo laboral en el club, Silvio deberá trabajar duro para que lleguen a mantenerse en Primera División. “La mayoría de los dirigentes no nos fuimos de vacaciones por eso, estamos trabajando duro. No sólo es contratar jugadores ni hacer la pretemporada, sino son muchas cosas que hay que hacer como directivo: sponsoreo, mantenimiento de las obras que se están haciendo en el estadio, acreditar a los medios, terminar otras obras que faltan a nivel prensa... En fin, son muchas cosas por las que hay que trabajar”, contó.

Silvio se despidió con sus deseos para este año: “Seguir trabajando, que mi familia esté bien de salud y no le falte nada y, sobre todo, la meta principal es mantenerse en Primera División este año”, concluyó.