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Rugby

El Puma tucumano que sueña a lo grande

Santiago Resino integrante del plantel de Los Pumas 7s habló de su infancia, sus inicios en el rugby y su relación con la familia. Descubrí una nueva historia de vida en el mundo del deporte.

Santiago anhela jugar en los Juegos Olímpicos / Fotos Lucas Santeyana

Mientras las nubes tapan un sol que ha azotado la ciudad durante gran parte del día, Santiago Resino aparece en acción con su short de Los Pumas y su remera azul. Viene acompañado por su madre y su hermana. Saluda a quienes lo esperan e ingresa a un local de modelaje muy conocido en la capital tucumana. Amistosamente el joven se sienta a conversar y se predispone a contar su vida. Chequea su celular por última vez y está listo para relatar su historia.

Un gordito fanático de Goku

En su infancia supo ser gordito e inclusive odiaba los deportes. Una persona con esas características resulta difícil creer que triunfe en grande, sin embargo, él lo está logrando. Su padres y abuelos han practicado rugby en su época y la familia de su madre es muy allegada al club donde juega: “Me obligaban a ir a entrenar y con el paso del tiempo me fue gustando”, confiesa entre risas.

Su dibujo animado favorito siempre fue Dragon Ball pero Supercampeones, Los Caballeros del Zodíaco y Pokemón también conforman sus gustos televisivos: “Hasta el día de hoy me engancho cada vez que veo a Goku”.

Santiago cursó tanto la primaria como la secundaria en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús. Jamás fue de su gusto estudiar pero sabía muy bien que no debía llevarse materias a rendir: “La secundaria fue mi peor etapa”, señala.

En su adolescencia tuvo su grupito de amigos y hacía amistades con las chicas del Colegio Nuestra Señora del Huerto y del Santa Rosa. Como a todo adolescente la edad del pavo le llegó y se hizo sentir: “Nuestro colegio era varones por eso nos juntábamos con chicas de otros colegios”, exclama y luego aclara entre risas: ”nos juntábamos con las más feas” por si a alguien le queda dudas.

Para triunfar no hay que bailar

Los jóvenes se caracterizan por salir a bailar a boliches en plena adolescencia. Para Santiago eso estaba prohibido si quería estar bien física y mentalmente para cada partido del fin de semana.

“Si había partido el domingo, salíamos el viernes con los chicos del club pero tranquilos para descansar bien el sábado”, declara. De todas maneras, no se arrepiente de haber perdido más de una vez una salida, eso hoy tiene sus frutos: “No me arrepiento de nada, porque estoy muy contento por lo que he logrado”, pronuncia de manera orgullosa, pero aún quiere más.

Tanto cuando era niño como ahora, sus gustos musicales siempre fueron la cumbia y el reggaeton. Tuvo la posibilidad de ver a artistas de esos géneros en recitales, aunque también tiene otro estilo musical oculto: “Me gusta mucho el rap, no me imaginaba rapeando pero si me gusta escucharlo”, suelta mientras asienta con la cabeza que Porta y Fili Wey son algunos de los cantantes de los cuales le gusta escuchar sus canciones.

Las mujeres de su vida

Su madre, Sandra Centurión es dueña de la escuela de modelos que lleva su nombre. Con un parentesco así, cualquiera pensaría que Santiago podría tener inclinaciones hacia el modelaje, pero él es muy tímido para dedicarse a eso: “Algunas veces acompañaba a mi mamá a los desfiles y otras me tocaba estar en la pasarela, pero eso no es lo mío porque soy un poco vergonzoso”, cierra.

Su hermana, Agustina, es recibida como docente de primaria y actualmente se puede escuchar su voz cuando el grupo musical surgido de la Escuela Normal, La Wai Fai, interpreta sus canciones. Él admite que la relación entre ambos es muy buena y los celos jamás formaron parte de su vida: “Los chicos no me molestaban con que le presumieran a mi hermana o cosas así porque yo no les hacía muchas bromas entonces no tenían motivos para hacérmelas a mí”, comenta.

Nacido para el rugby

Este joven es fanático del rugby y parece haber nacido para practicar sólo este deporte: “No me imagino en otras disciplina, en fútbol era malísimo, tenía dos piernas izquierdas”, relata siempre sonriendo.

Si bien confiesa que el tenis le gusta como deporte no lo practicaría: “El rugby es donde me siento cómodo, no existe otro deporte”, aclara con la misma seguridad que afronta durante los partidos.

Los Pumas 7`s jugarán este año en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro y Santiago quiere formar parte de ese plantel: “Sería un sueño participar en un Juego Olímpico”, afirma.

Para eso Santi sabe que debe prepararse bien físicamente y la primera prueba comenzó ayer cuando viajó a una concentración a Rosario con los mismos compañeros que espera tener en la ciudad brasileña en agosto.

Estamos en los primeros días del año y restan meses para que comience la fiesta deportiva más importante del mundo. Los sueños y las ilusiones del joven capitalino se encuentran intactos. El tiempo pasará lentamente para Santiago Resino, que con 20 años espera lograr su gran meta; llegar a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.