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Hugo Marcantonio y sus canciones de paz

Además de cantante es empresario y deportista. Este multifacético tucumano escribe canciones tratando de llegar al corazón de la gente con mensajes de amor y alegría.

El artista con muchos de sus trofeos / Foto Vo-ve

El multifacético cantautor se sienta en la oficina del fondo de uno de sus negocios ubicado en la calle 24 de septiembre. La hora del almuerzo llegó y Hugo Marcantonio está cómodo en una silla de cuero, en su espalda se alzan infinidad de trofeos, distinciones y fotos. En cada una de las imágenes se lo ve con la sonrisa radiante.

A los 16 años comenzó a incursionar en la música aunque jamás estudió canto antes de ser adulto. The Beatles son el referente de Hugo en su vida musical. “Ellos tienen pocos años más que yo; cuando comenzaron a ser famosos yo ya tocaba la guitarra. Me gustaba esa música, me daba vuelta la cabeza”, expresó.

Si hubo un cantante en quien el empresario proyectaba su forma artística, ese era Freddie Mercury, el intérprete de Queen. Sus canciones también lo volvían loco y no existe ningún tema que recuerde que no le haya gustado. Este gusto genera gran controversia debido al enfrentamiento existente entre nuestro país y los ingleses que, en su opinión, es absurdo y debería acabar cuanto antes.

“El mundo necesita paz, no estaba equivocado John Lennon con todo lo que decía hace años. Tenemos que acabar con las rivalidades primero nosotros, aquí”, indicó el tucumano.

A través de sus canciones considera que es necesario realizar un nexo de paz entre las personas. Para él, los tucumanos debemos unirnos y tirar para el mismo lado. Las peleas y la violencia no son circunstancias que debieran existir entre nosotros. “La vida es para disfrutar y para quererse”, añadió el artista.

Hugo Marcantonio viene de la época del Flower Power (el poder de la flor), el eslogan usado por los hippies a finales de los sesenta como un símbolo de la ideología de la no violencia. Añoró aquellos años y recordó aquel concierto en el que estuvo presente, denominado “Buenos Aires Rock”, en donde se imitaban aquellos movimientos hippies y su banda tocó para más de 18000 personas.

Recordar las épocas de adolescente de Hugo trae a su mente los amigos con quienes compartió la pasión de la juventud. Humberto Rama, es el nombre que se escucha por ser el compañero con quien compartió bandas. Actualmente, lo acompaña en sus recitales como artista invitado; juntos cantan los temas que grababan durante el año 1969. Se conocieron de una manera peculiar, a través de los juegos de billar. Durante la década de los sesenta en Tucumán, en el bar El Molino, ubicado en la calle 24 de septiembre, existían mesas de pool y los muchachos de 15 años encontraban diversión en pasar horas jugando y haciendo amigos; en este lugar se conocieron Humberto y Hugo, dos personas que compartirían muchas experiencias.

De repente, la memoria de Hugo viaja a su infancia, cuando de niño ya reconocía aquel amor por la música y el mundo artístico. Tiene presente todo lo que le enseñaron sus padres y las canciones de folclore. De infante tenía un profesor de guitarra que le enseñaba todas las canciones típicas del norte.

“No tengo un maestro que me haya inculcado la música. Creo que esto viene de lo más profundo de mi ser”, declaró el artista.

En la vida de Marcantonio, la familia ocupa un lugar privilegiado. Sus canciones están basadas en su vida y a veces, confiesa, que le llegan desde algún lugar particular para escribirlas.

“Roci, ángel que mandó Dios a cuidarme. De niña bajaste de una nube desde el aire”; estas palabras salen de la boca del cantante en sus conciertos. “Roci”, es el nombre de la canción que le escribió a su primera nieta, Rocío. La controversia se genera porque ella es a la única a quien le ha dedicado una canción, aunque el artista tiene tres hijas y tres nietos más aparte de ella. “Las canciones no son manejadas por uno. Voy teniendo las sensaciones y salen de mi cabeza”, explicó.

Además de artista, Hugo tiene una vida muy ligada al deporte. El mountain bike es la frutilla del postre en su vida; él practicó muchas disciplinas a lo largo de sus años y finalmente se quedó montado en la bici. “Entreno todos los días y el día que no lo hago, me siento mal. Soy competitivo”, contó.

El ciclismo de montaña se acercó a su vida hace 20 años. Antes era maratonista hasta que una lesión en la rodilla le impedía el alto impacto que se produce al correr, así comenzó en la bicicleta.

“El mountain bike fue una explosión. Se trata de un deporte que va de la mano de la naturaleza tucumana, los bikers imponemos el respeto por el medioambiente”, esclareció el ciclista.

Por otro lado, además del deporte y la música, este multifacético tucumano tiene una de las empresas más conocidas en la provincia, una de las tiendas de indumentaria deportiva más solicitadas. Su negocio no está inmerso hace pocos años, viene a través de las generaciones de la familia Marcantonio. El abuelo de Hugo era zapatero y poseía un taller en el que se fabricaban zapatillas de cuero.

Al multifacético lo emociona hablar de la provincia. Tucumán es lo más lindo que tiene en su vida, adora cada uno de sus lugares. Mercedes Sosa y Nasif Estéfano son dos personajes que marcaron su infancia con tantas historias.“Tucumán tiene muy buenos personajes, esas semillas que van dejando hacen que seamos mejores”, indicó.

Hugo concluye con su energía desbordada y una alegría constante, quiere seguir trabajando, cantando y corriendo. “Quiero seguir haciendo crecer mi empresa, tratar de que mis empleados cada día estén mejor. También hacer que se llenen los teatros y que mis canciones lleguen al corazón de los tucumanos y aprendamos a unirnos y valorar todas las cosas que tenemos”, finalizó.